25 de marzo 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Hay noticias que dan para sonreír, y cuando leemos que «Brasil acusa que se quebró 'la confianza comercial' en el Mercosur» -por el tema de los aranceles argentinos para el azúcar-, la sonrisa acude al rostro, no porque el asunto conlleve alguna gracia implícita, sino porque siempre esta gente la hace bien...

Vivieron devaluando el real, mientras nosotros estábamos con Ulises, atados al palo mayor del navío de la convertibilidad y escuchando los cantos de sirenas que llegaban del vecino. Se pasaron buena parte de la historia de estas décadas produciendo alconafta con la caña de azúcar y vendiendo el azúcar como un residual. De la gran cantidad de ingenios azucareros argentinos, apenas si quedó Ledesma (gracias a su política administrativa); una bastante maltrecha Tabacal, que debió caer en el salvataje o cerraba, y lo que había en Tucumán, hoy es tierra arrasada.

Ahora, cuando nuevamente el país intenta una lógica barrera protectora para quienes inyectan producto subsidiado (de modo indirecto, por la alconafta), esta gente se siente sumamente fastidiada. Hasta en el mismo Congreso brasileño se aprobó «una moción de repudio contra la decisión del Parlamento argentino...». Y no paran en eso, porque «van a denunciar a la Argentina ante la OMC, por el azúcar». Previamente, y como medida intimidatoria directa, «habían amenazado con no comprar más trigo argentino». Todo eso en un solo capítulo, de una forma mancomunada entre gobierno, funcionarios y legisladores.

Los mismos que cambian de autoridades pero mantienen la férrea política de defender lo suyo y no andarse con chiquitas. Ni de derecha ni de izquierda, son brasileños y se plantan ante el que venga.
Y está bien. Todo lo que pudo haberse vulnerado en las relaciones de estos años, en contra de nosotros, no fue por culpa de ellos, sino por la endeblez manifiesta de nuestros «negociadores». Y así como ya han enviado varias veces «al muere» al sector azucarero nacional, con la pretendida idea de no generar roces en el Mercosur, casi se podría apostar por una vez más. Será mañana, dentro de un mes o con el nuevo equipo gobernante; al margen de la opinión de la OMC, donde la presión brasileña debe ser muy superior a la argentina, se volverá a la tranquera abierta para que hagan alconafta y nos envíen el rezago a precio de liquidación.

Si la Argentina llegó a mover el tipo de cambio de un modo drástico, ubicándose en posición favorable ante el real, inmediatamente la otra moneda recupera el terreno y estarán un poco por arriba, para exportarnos siempre más. Todo lo dialéctico pasa por hacerse carne de nuestra crisis, ayudar a salir a un socio privilegiado. Pero pasado a los hechos, uno tiene su política férrea y, el otro, su clásica debilidad. De la que todo el mundo ha tomado nota, todos saben que se puede vapulear a uno de los dos socios, pero hay que andar con cuidado con el otro. Y así, nunca ganamos una...

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