23 de junio 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Ahí tiene... cuando todo parecía estar actuando armoniosamente, en una reaparición semanal del martes que realizó el dibujo apropiado de no exigir más volumen, encoger las ventas, posibilitando otra suba con unos treinta millones menos, se vino el declinar del miércoles y con recortes de alguna magnitud en varias plazas. Volviendo al feriado, por un momento, si nuestros señores funcionarios mercantiles no consideran una seria falta de respeto a un símbolo tan caro a la historia de los pueblos -como lo es su bandera-, temblamos al pensar qué día declararemos nuestra independencia, uno de estos años. Próceres que «mueren» algunos días después, ahora también antes, Bandera que se conmemora junto con un Belgrano que «expira» un día 16 de junio... es una práctica tan bastarda, que más vale no conmemorar nada más. Y pensar que se habla de una vuelta a principios «nacionales». Retomando lo bursátil: todo parecía estar funcionando bien, en los controles de bitácora que se podían anotar. Pero el mercado vio ratear sus motores y con parecido volumen al anterior debió dejar que las cotizaciones permitieran salir la presión. ¿Presión natural? En tal caso, más esperable para el martes. Algo sucedió esa mañana, lo que puede encontrarse es el anuncio sobre otra reformulación impositiva en ciernes.

Y así, se dejó en una incertidumbre a la plaza, que iría a encarar el jueves no sin pocos temores. Porque no resultó del todo lógico el movimiento, aunque la Bolsa se distingue por sorprendernos siempre, condición que la hace tan apasionante como engañosa. Con unos $ 50 millones de negocios diarios, es posible sostener un tramo de tendencia como para afirmar pisos y dejar bien fluidas las entradas y salidas. Salvo, claro, que se desarmen posiciones muy fuertes en un arrebato por querer frenar la escalada. Pero, ¿a quién conviene que la tónica se dé vuelta y se desarme el movimiento? Posiblemente, a los mercados alternativos, que ven que amanece una tendencia en la Bolsa y esto puede actuar de succión de fondos crecientes. No con estos volúmenes, obviamente, pero siempre parece conveniente «matar» los futuros problemas, mientras sean pequeños...


Si resultó sólo natural, no respondió a lo que podían decir los instrumentos. En cambio, si tras los $ 80 millones venía el momento del desagio, podía tomarse como más ajustado a lo ortodoxo. Acaso el error de confiarse demasiado, no solamente afirmando el momento, sino buscando más alzas, con menos volumen, fueron facturas por pagar después, donde los negocios no retomaron altura. Puede ser. Ese martes, con exceso de gula por seguir sumando, no resultaba convalidado por un total de órdenes de demanda que ya se adelgazaba. Y recordando reglas de oro: volumen y precios deben ir en la misma dirección. El martes suba, volumen en baja. El miércoles baja, con volumen similar al del martes. Hay que calzar los indicadores y evitar que cunda algún desconcierto.

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