11 de julio 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Habrá que seguir de cerca el desarrollo de hoy, en los paneles bursátiles, pos reunión aniversario, porque puede esto darle una tónica definida al resto del mes: que viene pisando terrenos resbaladizos. Claro que el inicio de las arduas conversaciones con el Fondo, para ver a qué tipo de arreglos se llega, tiene un peso específico mucho mayor, definitorio hasta para el curso de variables mucho más esenciales que el caminar de los índices Merval. Lo otro, el mensaje presidencial en el recinto, posee el valor de haber notado qué rol se le atribuye al mercado de capitales en esta nueva etapa. Por cuestiones de tiempos, sabe el lector que no contamos con los sucesos de la rueda del jueves y ver si esto empalmaba con la sorpresiva nueva baja del martes, arrugado el mercado en cuerpo y alma, como decíamos ese día, el cuerpo en los precios bajistas, y el alma, en el volumen que se contrajo a los $ 20 millones nuevamente. Hubiera sido importante contar con ese resultado del jueves, como para tener un paisaje previo esbozado, pero debemos prescindir de ello y especular acerca del futuro incidido por la expresión política, y por lo económico de fondo, en lo que hace a ese trabajoso arreglo con el FMI. Que las «golondrinas» inmigran mucho menos, ya es un hecho de una medidatapón para el ingreso de dólares. Hoy, puede confirmarse que hay «otro mercado», más parecido a zonas debilitadas del año, que a esa seguidilla de varias semanas donde la plaza incrementaba precios y volúmenes en una aleación virtuosa, que mostraba los perfiles de una Bolsa firme: creciendo y expandiéndose.

Ya se está viendo que el mercado no está para más, en cuanto a mejorar aquellos montos, el problema es ahora que no se venga para menos. Suponemos que al estarse jugando instancias fundamentales para el país, en esa reunión con los acreedores, se justifica que exista un
pozo de incertidumbre hasta ver de qué modo se podrá tomar un rumbo cierto y una vuelta a la normalidad: que no la tenemos. Como a todo se acostumbra el ser humano, tomamos ya como normal, anomalías que hubieran puesto los pelos de punta de sólo mencionarlas, la carencia casi absoluta de crédito, del sistema circulatorio de un país. Alguna vez nos habituamos a vivir en inflaciones permanentes de tres dígitos anuales, de dos mensuales, como si resultara también un «hábitat» normal. Y de no haber caído en el estado de «hiper», probablemente esto se hubiera seguido sosteniendo. Pero, si repasamos el conjunto de problemas que hay que resolver, de una vez por todas, para realistarnos entre naciones normales, se verá que es poco lo que se ha podido conseguir encauzar. Que todos nos hayamos acomodado y al nuevo escenario, no dice que el escenario resulte apropiado: solamente, que nos hemos acostumbrado. El segundo semestre empezó entre sombras, muchas dudas, con la chance de encontrar un boom: si los interrogantes se contestan bien. De lo contrario...

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