En los mercados «dos más dos, siguen dando cuatro». Sin contradecir al pícaro veterano de los recintos, como Kostolany, quien en una de sus greguerías sobre la Bolsa aseguraba que en esta inversión: «dos más dos, dan cinco». En lo global, en las relaciones que se deben llevar en el tablero de mando e independiente de inversiones, especulaciones, o simple juego: nos parece que por más vueltas y artilugios que se implementen, la cuenta termina por dar lo que los elementos dispensan. Y en el caso que nos toca vivir, un segundo semestre comenzado en mala forma, haciendo una figura muy distinta a como se culminara el primero.
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Esa señal de alerta amarillo, que después pasó a rojo, derivó en una consecuencia lógica. La merma en el volumen operado para acciones -no confundir con CEDEAR, que son otra raza- marcó un anclaje en el ritmo de la demanda que, primero, se disimuló por la actuación profesional de una oferta muy razonable. La que se adaptó por ciertas ruedas a no pedir más al mercado, de lo que podía dar, pero aumentando presiones contenidas y que debían encontrar una válvula de escape: para no generar un derrape fuerte, en seco.
Y esto sucedió el martes, oportunidad donde ya el piso de los «700» puntos no se aguantó más, se dejó que la plaza fuera buscando otro lecho natural. Costó algo más de 2 por ciento en el promedio Merval, pero sincerando situaciones que no debían disfrazarse. ¿Será el piso? ¿El perforar esa frontera habilitará a un descenso mayor? ¿Podrá implementarse un rebote que dé pelea todavía, arriba de la cornisa? Son respuestas para ruedas siguientes, que no conocemos al momento de estas digresiones...
Ese martes, el volumen quedó en alrededor de los $ 16 millones de efectivo, dando la sensación de la delgadez que ganó a los negocios en julio. Buscar otro marco de precios, adecuado a lo que se puede proveer en la demanda, es una de las cuentas donde «dos más dos, suelen dar cuatro». Para que esto pueda sumar «cinco», se tienen que dar novedades imprevisibles, capaces de ahondar, o de mejorar las relaciones. Lo que ya significa realizar una suma con otros números base, no con los «dos más dos», pero: estaríamos planteando otro escenario. Cada uno puede buscar los puntos que considera como motivadores del cambio de estado, nosotros -lo sabe el lector desde hace semanas-vemos en esa medida sobre los dólares del exterior y su obligación de permanencias, la que gatilló una respuesta de plaza suspendida en el aire. No tanto porque muchos dólares vinieran sino porque obró en función de esperar nuevas reglas, imprevisibles, poco justificables también, pero metiendo temores a propios y extraños sobre: el tiempo que sobrevenga. La contracción de almas -el volumen-terminó por dañar al cuerpo -los precios-, por más que el segundo resistió lo que pudo con reservas de energías acumuladas. El martes esto se dispersó y fue el primer quiebre serio, de segundo semestre.
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