21 de julio 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Llegó una doble reacción sorpresiva, después de andar el mercado deambulando en río seco de órdenes, provocando una trepada de más de tres por ciento y pasando la semana a positivo, con más de 4,5%. El Merval, despegando del piso y yendo a más seguro refugio de «743» puntos. ¿Motivos? El que busque el flanco internacional, podrá adjudicarlo a ese singular llamado-invitación de la Casa Blanca, a nuestro presidente itinerante. Mirándolo como una señal muy positiva, claro, y siendo tomada como «palanca» por el mercado, para salir del sopor. No está demasiado claro que el llamado de Bush resulte una joya, pero esto habrá de verse después de lo que se consiga saber de la reunión en la cumbre. En tal caso, la Bolsa habrá jugado otro «adelanto» a que ello puede crear una atmósfera de mejor predisposición, en círculos de la economía que siguen aguardando líneas más definidas de rumbos y de estímulos.

Puede revisarse, también, de qué modo se lograron las dos ruedas de recuperaciones fuertes y allí se hallará un viernes con $ 34,5 millones de efectivo global, donde los certificados participaron en menos de $ 2 millones. Subiendo al doble de lo que fueron monótonas ruedas neutras, o bajistas, de éste julio gris. Un punto a favor. Pero no se produjo un cambio de velocidad importante de jueves a viernes, si no más bien una adaptación de los vendedores, con una oferta estrechando filas, para propender a subir esos pisos perforados que se estaban poniendo al rojo vivo.

Lo que se denomina una «crisis de oferta», antes que un tironeo demasiado evidente de la demanda. Vale decir que el naipe pasó hacia ese lado de la mesa, se está mucho más en manos y mentes de los «osos» que de los «toros».A menos que se esté jugando un perfil acerca de buenas noticias, de peso y que aliente mucho más, anime a compradores a sumarse.


No se puede sacar demasiada conclusión, evadiendo la oficial y la de los aduladores, de la gira presidencial europea que se rematará con la ida al Norte. Hubo apoyos, menudearon los reclamos, existieron desplantes a empresarios que generaron una opinión desagradable, por la expectativa formada. No resultaba un país representado en lo más alto, yendo humildemente a explicar cómo habrá de «honrar compromisos» con acreedores malamente estafados, sino más bien una expresión de la tan repugnada soberbia de los argentinos. Debiendo mucho y dándose el lujo de no recibir a nadie, o eligiendo a quiénes. Razonablemente, no puede pensarse que con esto se hayan abierto las puertas del euro, para conseguir crédito y confianza. Y aquello de los «apoyos», habrá que ver en qué medida se refleja en el trato del FMI. Condicionado, está claro, a lo que decida con su pulgar el principal socio del organismo, una vez visitado. Pero, la Bolsa te da sorpresas, sorpresas te da la Bolsa, y otra vez sacó conejos de una galera que parecía raída, por los primeros pasos de julio. Semana emocionante.
Fascinante.

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