Cupones bursátiles
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El efecto balances no pareció traer mucha agua para el molino de los precios, en algunos casos fue lo contrario, y se sumó el aumento tarifario como factor desconocido en lo que hace a tejer las perspectivas. La incidencia sobre los costos de muchas sociedades, por el aumento del gas, habrá de plantear diversos criterios. Pero casi todas las industrias que dependen de ese insumo, o deberán resignar margen de utilidad o trasladar a precios la diferencia. Una disyuntiva entre quedarse con menor ganancia operativa, o correr el riesgo de una demanda que decline y la posibilidad de quedar fuera del mercado. Siempre, además, con el peligro de que los pronósticos inflacionarios comiencen a quedar rezagados.
El Merval en 1.089, del cierre semanal, quedó como un promedio entre el piso teórico de los 1.000 puntos y ciertas cumbres del año que se fueron hasta 1.250. Ni tanto ni tan poco, aventando el peligro cierto que existió de perforar esos cimientos y retornar a un índice de tres dígitos. Hay mucho todavía por resolver, en ramo de inquietudes que los gobernantes fueron dejando correr, y le hizo bien a la plaza bursátil rebajar la marcha alucinante que llevaba y que no tenía un techo lógico en cuál poder pensar. Como más consonante con el contexto, se buscó recomponer líneas y en eso se trabajó durante el pasado período. No sea que por querer caminar más rápido que el auto se vuelva a salir por el parabrisas.




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