1 de abril 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

No se ocultaba la preocupación de los operadores, frente a la reanudación del lunes, que si bien tenía un resultado con el signo casi puesto -por todo lo que debía filtrar de la última semana-, se tenía la esperanza de una resistencia mayor. Y no la hubo. Y aunque algunos de los mayores hacedores de negocios quisieron ponerle el pecho a la tónica vendedora, desistieron en cuanto los «llenaban» ante cada orden tomadora puesta en la terminal. Desde afuera, los indicadores estadísticos promueven algunas conclusiones: las mismas se aminoran o crecen para los que están en la cocina del negocio y ven de dónde parten las entradas y salidas. El lunes, causaba más preocupación el origen -y el saltar las vallas de las trincheras propuestas-que la tasa de rebaje en el Merval. Estaban, también, los que suponían que se podía haber dado una brecha como para tomar posiciones acomodadas -ya con Merval abajo de 1.200 y que después de pasar el sofocón de los dislates políticos, los buenos números que ofrece por ahora la economía -y la falta de alternativas, con capital boyando promoverían el repunte, como se diera tantas veces en el último año. Las puntas abiertas, las manos más blandas para ceder posiciones y ese abastecimiento que «tapaba» a los que quisieran oponerse resultaban la figura más indeseada. Pero se estaba todavía ante las erupciones del volcán justicialista, con las renuncias derivadas del congreso partidario. Los eslabones no se quedaban allí, había que estar atentos a la apresurada intervención a una provincia (después de defender, uno de los Fernández, de viva voz en un programa televisivo la carencia de motivos para ello). Todo se estaba convirtiendo en un lodazal político, con implicancias institucionales, fabricación de enemistades donde no parecía que existieran, y un gobierno que está queriendo probar cómo es que uno se siente solo al llegar a la cumbre.

Por la Bolsa, lo que podía llegar como otra noticia favorable -el ingreso de otra sociedad a la cotización, si se genera la venta de Disco a uno de los interesados-quedó totalmente sepultada por un contexto donde todo estaba bullendo. La herida está. Se vería de poder cauterizarla y seguir, el volumen seguía sin ser con peligro de «corrida», pero falto totalmente de espíritu tomador, salvo los que procuraron salir a luchar y debieron huir prestamente cuando «les daban». En un final de marzo complicado, por vez primera en bastante tiempo se vio al mercado acusar recibo de malestares y estar perteneciendo al escenario enviando mensajes del disconformismo a gobernantes que, tal vez, puedan ir remendando los tejidos que se desgarraron desde la ESMA hacia adelante.


Semana que poseía a los ingredientes para estar conteniendo el aliento en varios pasajes y «firmar» cualquier promesa de que el mercado -al menosse estabilice.


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