¿Qué puede crear mayor incertidumbre a una plaza bursátil: el canje o el retorno a las estatizaciones? El segundo causal tuvo un perfil que se desdibujó en el tiempo, con el Correo, pero que retornó días pasados con fuerza al deslizarse la develada amenaza para Aguas Argentinas. Se dirá, como siempre en los casos donde algo parece resultar difícil de creer, que es solamente parte de una «estrategia política» el emplear tal tipo de presiones. Con el Correo no fue así (valga el recuerdo) y si lo que comenzó a pintarse por boca de Solá, madura, debería imaginarse un contexto muy distinto. Como que hay unas cuatro decenas de privatizadas. Como están caminando por el alambre y un deseo -poco oculto- que aflora, en el sentido de ir hacia lo estatal en casi todos los órdenes. Como para desempolvar viejas colecciones de diarios y revistas -de unas tres décadas- y advertir en cuáles otras escenas, se puede dar la «remake» de una película ya vista.
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A la pregunta inicial, lo más probable es que se respondiera -ahora, en éste presente- que el canje es lo que más preocupa y lo que tiene sobre ascuas a los operadores. Pero lo otro apunta a casos mucho más profundos de una política que no parece ser de transformación, sino de reinversión de viejas prácticas en el uso del poder. Con lo cual, no pueden descartarse fórmulas tales como «control de precios» o « control de cambios», para responder a otras realidades que se puedan presentar conflictivas. Tal escenario no es el más fértil para un mercado bursátil, no vale la pena polemizar sobre ello. La esencia bursátil está en la libertad de las fuerzas económicas y la energía de los sectores privados. • Descubrir hacia dónde se apunta en la política que se lleva adelante pasa a ser más fundamental que ver el resultado de un canje de bonos que -de todas formas- no termina de resolver el conjunto de dificultades, que seguirán pendiendo sobre la sociedad argentina. Puede uno optar por pasar de largo, olvidar velozmente ciertas señales que llevan a conclusiones poco halagüeñas, pero lo que no podrá hacer es evitar las consecuencias, sus efectos. Si algo se le puede reconocer a una década pasada, que constituyó causa de muchos males, es haber derrumbado toda una madeja deficitaria e ineficiente de sociedades estatales, que siempre tuvieron alguna excusa para ser un lastre ( incluso, perder con el petróleo). Y haber logrado controlar el terrible virus de la inflación constante, mal que no se cura nunca, pero que se puede anestesiar. En ambos frentes es como que hay entusiastas esfuerzos por retornar a tales problemas. Y esto es lo que debe ser indagado, con más análisis que el canje.
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