Cuando se generan noticias y, posteriormente, aparecen distintos conceptos en derredor, lo que suele suceder es que se pierde lo más vital de ellas. Y se nos ocurre que, de la visita de los directivos de la Bolsa de Comercio a la presidencia de la Nación, lo realmente importante es la atención de más de una hora y media que se les dispensó. Posteriormente, una conferencia de prensa del titular de la entidad -señor Adelmo Gabbi- realizada en la propia Casa de Gobierno, en una nota que recorrió el país a través de cámaras como las de Crónica TV. El siguiente punto remarcable es la celeridad con que se procuró, y consiguió, la entrevista exclusiva para poder llevar al Presidente la inquietud acerca de su presencia en los festejos del próximo 12 de julio (en días previos, corría por el ambiente la versión firme de que no asistiría a tal agasajo bursátil).
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Además de ir para invitarlo personalmente, en lo extenso del diálogo también se planteó la opinión del sistema bursátil, acerca de las medidas sobre los llamados «capitales golondrina» y que -injustamente- involucraría a los activos cotizantes.
El presidente de la Nación se enteró, sin intermediarios, del punto de vista de la Bolsa sobre un tema que preocupa desde el primer día en que se dio a conocer. Y, sin compromisos mediante, tomó contacto con una visión del tema como para poderlo considerar.
Con lo cual, los objetivos fueron cumplidos y siempre quedando por delante que la Bolsa de Comercio reaccionó prestamente y que el máximo nivel gubernamental concedió la entrevista, como hace mucho tiempo no se lograba. Que una cuestión es participar en reuniones conjuntas, con otras entidades y para temas generales, y otra es poder arribar con problemática exclusiva y que ésta se pueda exponer en un tiempo extendido.
Hoy podemos saber que -de no existir alguna causa de fuerza mayor- el día del festejo por los 151 años contará nuevamente con la presencia de Néstor Kirchner. Y que existe un ángulo incorporado para que las medidas que se tomen puedan considerar que el sistema bursátil no es un terreno habitual para las «golondrinas», simplemente porque no ofrece seguridad de renta alguna de antemano. Involucrar a sus activos cotizantes solamente puede causar perjuicios inútiles, cuando el mismo rango de volumen que evidencia, impone de la realidad de su anemia de capitales. Pero, insistimos, que lo digitado se modifique o no, que el Presidente pueda -o no- concurrir al acto, quedan en segundo plano ante el valor que posee el intento de la gestión encarada. Poniendo tanta enjundia y acción sobre la serie de asuntos que vienen quedando postergados, tomándolos de lleno, es posible que se produzca una épica de Bolsa en marcha.
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