18 de noviembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

La segunda rueda, mucho peor que la primera. Porque el volumen pudo expandirse ligeramente, pero a expensas de que todo lo agregado sobre la fecha del lunes puede decirse que perteneció a una corriente vendedora. Y que los tomadores fueron dejando derrapar los precios, porque igual aparecían partidas. No está tampoco en buenas condiciones el contexto internacional, nuestro vecino brasileño viene siguiendo una línea muy similar de debilidad. Y la preocupación creciente por los indicadores de Estados Unidos, que deberán reflejarse en los retoques finales de Greenspan sobre las tasas. Europa que abandonó la posición indiferente y entra en la tendencia a encarecer el capital. Mientras, en lo interno tenemos la férrea negativa de la autoridad económica para ir con aquello que le recomiendan desde afuera.

¿No tiene el lector/inversor la sensación de que el mundo está yendo hacia un lado y nosotros, otra vez, de contramano?.

Europa, primero encaprichada, ya decide que debe retocar sus tasas, o el capital se le escapa hacia otra zona. ¿Será suficiente el premio argentino, para compensar su riesgo mayor, para que el capital se quede? Simplemente, nos preguntamos. Ya tuvo Lavagna esa pésima jugada de rechazar ofrecimientos, diciendo que le irían a prestar más bajo: nunca ocurrió. Si los interrogantes se pueden responder de una u otra manera, según el que lo responda, no importa tanta como el saber que el inversor local está pisando en un terreno sembrado de interrogantes económicos y financieros. Y eso sólo en un mercado de riesgo puro ya significa un obstáculo difícil de poder saltar. La expresión de «qué va a pasar con...», debe estar a la cabeza de la mayoría de las conversaciones donde hay capital, dinero, intereses de por medio. Ya sea en emprendimientos, o bien se trate de inversiones en activos, o para ampliar una planta que produce.
 

Llegar a explicar las ruedas de Bolsa que vemos, desde antes del acto electoral no sólo de ahora, a través de lo que fuimos hilvanado parece exagerado. Puede que en cierta medida lo sea, acéptese como una simple exageración premeditada: una caricatura de lo que pensamos que puede estar sucediendo en la mente inversora. No uno en especial, pero todos los aspectos juntos forman un collar alrededor de la actitud a tomar. No se sabe si hay que esperar algún «sablazo» que venga desde el exterior, o desde adentro. O de ambos a la vez, como en el efecto dominó: que sin causa aparente local nos afecte una corriente internacional.


La faltante de suministros visto en estas ruedas, o una leve ampliación pero con predominio vendedor, evidencia que no está bien el ambiente. La llegada de balances, ya con todo a la vista, no pareció entusiasmar como para provocar un quiebre a la atmósfera escéptica. Estamos en valle de expectativas racionales, sólo el contexto podrá cambiarlas.

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