Como de algo siempre hay que asirse en la inversión bursátil, a falta de señales e indicadores gentiles recurramos a un proceso histórico que -para setiembre- nos muestra la mejor sonrisa. Habiendo dejado atrás el clásico valle de agosto en nuestro medio, la estadística del noveno mes nos menciona que en la última quincena de ejercicios anuales, diez de esos años resultaron con signo favorable para el saldo del Merval. Y solamente la mitad de ello contuvo pérdidas. Y no es poco. Mientras agosto resultó «6 x 10» en contra, lo de setiembre es casi a la inversa. Y si vamos buscando hacia atrás, hay que llegar a 2001, para tropezar con un noveno período adverso a las acciones. Desde allí, ganó 5,4 por ciento en 2002, colocó un suculento 16% de alza en 2003, que hasta pareció poco frente al fantástico 20 por ciento que supo trepar el Merval en 2004, para rematar con un 2005 favorable de 7,15%.
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Por lo menos vienen «buenas ondas» desde el pasado, además en una secuencia importante y que no ve al mercado aflojar en setiembre, desde un quinquenio a esta parte.
Contra esto, siempre siguiendo por el flanco de lo estadístico, habrá que lidiar con un setiembre que resulta ser problemático en el Norte (según refiriera la excelente columna diaria del colega que nos cuenta de vida y obra de Wall Street en la tapa del Panorama Bursátil). Por allá, setiembre resulta un mes difícil de poder doblegar y sabido es que hay mucha incidencia actual -por la debilidad de nuestro capital local-de lo que sucede con el Dow, pasando por el Bovespa y llegando a Buenos Aires.
De paso, el inicio aquí de setiembre fue para poner los pelos de punta; veníamos de una semana donde el índice se nos cayó más de 2,5%. Así que habrá que pujar por enjugar el negativo de arranque y ver si se puede llegar al otro extremo sin quebrar la racha positiva del noveno mes. Con la salvedad de siempre: el pasado puede servirnos como para tirar alguna línea y reconocer acaso las mejores y peores zonas «estacionales» del mercado. Pero de ninguna forma lo futuro debe responder siempre a lo sucedido o sería todo tan sencillo que hasta no existiría Bolsa, porque todos serían ganadores, sin vendedor.
Salvedad que parece resultar una obviedad, pero no lo es tanto cuando el pasado y la estadística seducen muchísimo a cierta gente, que hasta lo llega a colocar como una variable de fuste entre las que maneja. No hay mucho más que esa «onda» que transmitió setiembre desde el pasado, que frente a ciertas evidencias de lo visto pierde bastante fuerza. Pero quién le dice... a ver si esto se endereza y hay una sorpresa.