Qué bueno es ver a un presidente que, después de tener que salir a reparar una equivocación, comienza por pedirle disculpas a la población... Y es lamentable que se tenga que andar envidiando gestos tan simples, pero que definen el perfil de un mandatario y el respeto que tiene por sus gobernados. Todo lector, o casi todo por mejor decir, sabe que se trata de lo sucedido en Chile con un ruinoso programa implementado para ordenar el tránsito en Santiago y que mereció la alocución de Michelle Bachelet con explicaciones y anuncios de cambios. Y eso que tratándose de un asunto muy puntual, doméstico, que no hace a lo más sustancial de un país, bien podría haberse cubierto haciendo saltar los «fusibles» clásicos de un gabinete. Dejarlos en primer plano a ellos y listo. Estilo que es el que se suele emplear en otros lares sudamericanos y muy cercanos a Chile...
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Bienvenidos los buenos modos y la educación, que no poseen un índice que los mida --como inflación o empleo-, pero que si lo tuvieran, acaso nos situaría en una espantosa crisis en tales aspectos. Por el momento, olvidemos esos gestos y -al contrario- cada vez más habrá que comprobar la inusitada violencia verbal que distingue a nuestro actual gobierno, inclusive frente a situaciones que no merecen ningún tipo de reacción descomedida. Pero, así son. Quizás, así somos.
Nos salimos con «cupones» primero de lo estricto de esta columna, pero es que lo bursátil de estos momentos se ha puesto tan aburrido y previsible que se gira siempre en torno de un mismo eje: ver qué sucede con los índices norteamericanos, en qué forma repercuten sobre el Dow y desde allí, el derrame que se produce sobre los recintos del mundo. Ajustándose cada vez más en la réplica del recinto mayor, como para que se vayan copiando los dibujos de los gráficos hasta arribar al final y donde luce la gran mayoría el mismo signo, parecidos porcentuales.
Se está en Buenos Aires con «piloto automático», lo que sólo sirve de prueba terminante para quienes insisten en enarbolar condiciones locales, como si fueran capaces de crear un microclima que los libre de la copia exterior.
Tantas veces ha sucedido ya y otras tantas deben surgir las demostraciones, para que se advierta la realidad. Hoy, a lo largo de marzo, hemos tenido un Merval hablado en inglés y participamos de una canasta de mercados que esperan todos los días, ansiosamente, qué dirá el nuevo índice del Norte o qué tipo de mensaje posterior entregará la Fed (indudablemente preocupada por un Alan Greenspan que posee más predicamento que ellos). Sólo resta ver un desarrollo -el de Dow-y se han visto todos...
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