Pregunta de ignorante del tema, pero muy intencionada: ¿es posible que las mediciones privadas, de la inflación, también estén siendo suavizadas? Porque si a esos 0,4% casi sistemáticos, que envían desde los círculos oficiales, se les opone 1 por ciento -o poco más-que es lo que se habla y difunde de parte de los privados, esto sigue sin tener relación alguna con aquello que se vive en la realidad diaria, de las compras y las góndolas. Por otra parte, cierto es que si se dieran cifras mucho más altas -respecto de lo oficial-tronaría algún escarmiento, de gobernantes tan irritables. Pero cada vez nos asaltan más dudas si es que no se estará dando una doble -insólita y también inédita-falsedad en los índices. (Se lo dejamos al lector, también simple consumidor como nosotros, para que le dedique algunos segundos de atención.) Y como vivimos en un clima de sospecha permanente, en todos los aspectos, no se nos juzgue mal por caer en esta inquietud: sólo lo percibimos y se lo decimos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tiene que ver con la simple realidad, la que más nos gusta comentar. Y nos habíamos apartado varios párrafos, del balance comentado de la empresa Longvie, porque nos resultaron sumamente ilustrativos. Es como el elixir que se destila, de los que hacen el día por día de la producción y los negocios. No de un funcionario sumido en obediencia debida, ni de un analista de escritorio. Nos gusta aquello que piensan, y se animan a decir, los verdaderos hacedores de la economía.
Longvie menciona la estrategia oficial de incentivar el consumo y promover la inversión, a través de ofrecer un mercado demandante. Y si bien esto hasta ahora ha tenido éxito, advierte que el nivel de «inversión productiva» continúa en niveles inferiores a los necesarios, para mantener el crecimiento actual en condiciones de: estabilidad de precios (lo que allí advierte la empresa, creemos, es acerca de una «crisis de oferta» que se perfila).
Y -continúa-por otra parte, no existen otros incentivos que el mencionado. En cambio, sí hay escollos de mucha importancia, a considerar cuando se decide invertir. Como el «fuerte castigo a la inversión, producto de la falta de ajuste por inflación, que eleva la tasa de Impuesto a las Ganancias muy por encima de la tasa nominal (en especial, para quienes invierten en «bienes de capital)». Y prosigue: «Además, pone a las empresas argentinas en fuerte desventaja, en relación a sus competidores internacionales. Ya que a éstos no les resulta gravoso el exceso del mencionado impuesto, al poder tomarlo a 'cuenta del pago' que declaren en su país de origen, por su renta mundial...».
Vale apuntar que, además del trimestre, a esta empresa y otras del sector les cayó el aumento salarial de 19,5 por ciento y aumentos en materias primas, que no se pueden trasladar a precios por las restricciones impuestas.
Dejá tu comentario