Darían marcha atrás con otras bajas de impuestos
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• Planes de competitividad. Están desde siempre en la mira del FMI. Se trata, fundamentalmente, de la exención del impuesto a los intereses pagados por los créditos de empresas y a la Ganancia Mínima Presunta, además del cómputo como pago a cuenta del IVA de las contribuciones patronales. Aproximadamente hay ya 30.000 empresas de diferentes sectores y tamaños (muchas de ellas grandes contribuyentes nacionales) que están dentro de estos planes. Entre otros sectores están beneficiados el automotor, calzados, textiles, carne, bienes de capital, metalúrgica, celulosa, arroz, citrícola, turismo, construcción, cultura, siderurgia, transporte público, petroquímicos, cerámicos y radiodifusión.
Para algunos analistas privados (entre ellos FIEL), el impacto de los planes implicaría una caída en la recaudación anual de entre 1.000 y 1.300 millones de pesos a la actualidad pero podría llegar a los $ 1.600 millones cuando terminen los trámites de aceptación de casi 13.000 empresas que están en lista de espera. Este costo, además, aumentaría en el caso de que se concrete el cronograma de inclusión de todos los sectores de la economía, lo que tendría que culminar en abril de 2003. En ese caso, el costo sería de 2.000 millones de dólares como piso, siempre según FIEL. El problema para avanzar en estos planes reactivantes es que son hijos directos de Domingo Cavallo, por cierto no tan exitosos como la convertibilidad pero igualmente promocionados.
• Rebaja de Ganancias para trabajadores en relación de dependencia y autónomos. En julio de este año, y sin perspectivas de salida de la recesión por delante, Domingo Cavallo intentó una nueva medida, esta vez actuando sobre el consumo en lugar de la oferta. Dando marcha atrás con parte del impuestazo que lanzó José Luis Machinea, se decidió reducir desde agosto las alícuotas progresivamente para casi 450.000 trabajadores en relación de dependencia y otros 120.000 autónomos que perciban ingresos mensuales de más de 1.500 pesos. Dentro de éstos, los mayores beneficiados serían los que ganaran entre 2.500 y 5.000 pesos mensuales. En agosto, y con un nuevo pico de crisis fiscal y de aumento del riesgo-país, se decidió postergar esta rebaja para 2002 y ponerla en práctica desde enero del próximo año, tal como figura hasta hoy en la Ley de Déficit Cero que aprobó el Congreso. En su momento se calculó que el dinero que llegaría al mercado mensualmente rondaría los 50 millones de pesos, lo que implicaría unos 600 millones de pesos anuales. Esta rebaja ahora está en el foco de la tormenta, y se analiza quitarla del presupuesto 2002.
Descuento de los intereses de créditos hipotecarios de Ganancias. También en agosto, Cavallo anunció que la gente iba a poder descontar de Ganancias 20.000 pesos anuales por los intereses de los créditos hipotecarios, tanto para los empleados en relación de dependencia como para los autónomos y para los préstamos tomados desde enero de este año. Por la liquidación anual que tiene el Impuesto a las Ganancias, la medida recién se podía poner en práctica y llegar al bolsillo del público entre febrero y mayo del próximo año. Tampoco hay cálculos de costos fiscales, pero se estima que rondaría los 150 millones de pesos anuales.
• Impuesto al cheque. Es probablemente el único impuesto que le está dando alegrías al equipo económico (lógicamente no al público), ya que aporta un promedio de 350 millones de pesos mensuales que el año pasado no existían. En algún momento, desde el FMI se deslizó que no pueda tomarse a cuenta de otros impuestos el rango de 2,5 del 6 por mil de la alícuota. Sin embargo, Cavallo prometió que a partir de las nuevas medidas del «plan freezer», que imponen una bancarización forzada, la recaudación del tributo aumentaría mensualmente unos 50 millones de pesos, con lo que podría tranquilizar al Fondo manteniendo el tributo en el actual nivel. Pero no hay que descartar la posibilidad de que se reduzca el porcentaje a descontar de otros impuestos.
• Ganancia Mínima Presunta y endeudamiento empresario. En la que probablemente sea la única medida de José Luis Machinea a favor de reducir algún impuesto, desde comienzos de año se resolvió comenzar un cronograma de contracción en la presión de los dos tributos en un promedio de 5%. En la práctica, esto implicó, en conjunto, una pérdida de entre 50 y 60 millones de pesos mensuales, lo que acumula entre 600 y 720 millones de pesos anuales. De todas, es la medida menos probable.




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