21 de febrero 2002 - 00:00

Dato dramático: PBI tendrá este año la mayor caída desde 1914

El PBI caería entre 8% y 13% este año y será la mayor baja anual que se registre desde 1914. La caída significará una pérdida de recursos, entre salarios y ganancias, por $ 23.796 millones. Hay un dato más alarmante: cuando a fin de año se compare el nivel de producción actual con el de 1998, la economía habría caído 17,4%. Y se estará produciendo lo mismo que en 1993. Es lo mismo decir que en cuatro años se habrán perdido recursos por $ 47.511 millones.

Dato dramático: PBI tendrá este año la mayor caída desde 1914
La Argentina batirá este año otro triste récord: tendrá el mayor nivel de caída en su Producto Bruto Interno (PBI) desde 1914. Según las proyecciones que manejan las principales consultoras económicas del país, la economía caería entre 8 por ciento y 13 por ciento comparado con el nivel de producción del año pasado. Hay que remontarse hace 88 años, cuando el PBI de 1914 retrocedió 10,4 por ciento, para encontrar una caída anual de igual profundidad.

El dato es importante sobre todo porque se produce en un cuarto año de recesión y con grandes dudas de que éste sea el último año de retroceso para comenzar finalmente a crecer en el año 2003. En términos de recursos, la variación negativa que se espera este año significará, computando salarios y ganancias, una pérdida de ingresos por $ 23.796 millones.

Es decir, en un año donde los precios crecerán por encima de 30 por ciento (según las proyecciones privadas dado que el gobierno apenas sinceriza una inflación de 14 por ciento), el ingreso neto de los argentinos medido en pesos caerá en $ 23.796 millones en términos reales. Por supuesto ni mencionar lo que significa esta retracción en dólares.

• Ciclo más largo

Pero la caída que se espera este año reflejará un dato más grave todavía: si se compara con el nivel de producto que tenía la Argentina en 1998, durante estos cuatro años de crisis la economía cayó 17,4 por ciento. Será el ciclo recesivo más largo y profundo de la historia del país.

Si se analiza la evolución del PBI desde 1900, el tiempo máximo que duró una recesión fue de tres años y la mayor caída acumulada se registró con la crisis del '30 cuando entre ese año y 1932 el PBI cayó 14,4 por ciento. La actual crisis ya dura cuatro años y acumulará una caída de por lo menos 17,4 por ciento, tres puntos más que aquel fatídico período para la economía mundial.

En términos de ingresos, de nuevo el saldo para empresas y asalariados es desolador: se habrán perdido ingresos (entre ganancias y sueldos) por $ 47.511 millones durante estos cuatro años.

Según datos del Ministerio de Economía, el PBI a precios constantes de 1998 fue de $ 288.123 millones. El nivel más alto que registró hasta el momento el país. Pero a fines de 2002, si se computa una caída de 9 por ciento en el valor agregado generado este año por la Argentina,
el nivel de producto se reducirá a apenas $ 240.612 millones. No sólo se habrán perdido ingresos por $ 47.511 millones con respecto a 1998, sino que además será el nivel de producción más bajo que se realice dentro de las fronteras del país desde 1993. Es decir, a fines de este año, la Argentina habrá retrocedido nueve años atrás, y se encontrará produciendo la misma cantidad de bienes y servicios que produjo en 1993.

Así se desprende al proyectar para 2002, sobre la base de las estimaciones que maneja el sector privado, la serie de PBI oficial. Desde
IERAL, Broda, Cema, Ecolatina y Ferreres ajustaron recientemente sus números y pronostican este año un PBI cayendo 8 por ciento por lo menos. Sin descartar nuevos ajustes en los próximos días. Desde el CEB y Fundación Mercado incrementan el pronóstico a una caída entre 8 por ciento y 10 por ciento mientras que, más pesimista, José Luis Espert, advirtió de una retracción anual de dos dígitos que llegará a 13 por ciento.

Pero sea cual fuere finalmente el pronóstico que se cumpla, en todos los casos el ciclo recesivo actual de la Argentina será el más agudo del que se tenga registro. Pueden recordarse caídas anuales en el PBI como las de 1931 que fue de 6,9 por ciento, en 1952 cayó a 5 por ciento, 1959 con un PBI cayendo 6,5 por ciento o 1981 con un retroceso de 5,3 por ciento, pero nunca se llegó a tanto en un solo año, a pesar de que en la mayoría de estas crisis también se registraron devaluaciones. Tampoco se llegó a tanto cuando se compara todo el ciclo recesivo.

• Repunte

En su historia reciente, la crisis más cercana fue la que se produjo entre 1988 y 1990 (sin incluir la de 1995 que se produjo por contagio del efecto tequila en y no llegó a desencadenar una crisis interna). En esos tres años se registró una caída de 10,4 por ciento en los niveles de producto. Queda como consuelo el repunte que se logró luego: en 1991 la economía creció 10,5 por ciento. Pero claro, con la estabilidad asegurada por el plan de convertibilidad.

Lo cierto es que, por el momento, todos los argumentos a favor de la devaluación van quedando como meras ilusiones y la modificación cambiaria sólo está golpeando día a día el nivel de actividad y el salario de los argentinos. Ya el actual presidente Eduardo Duhalde había explicado antes de asumir la responsabilidad del país, que devaluar sería quitarle ingresos a la gente. Y eso es lo que está sucediendo hoy. Se pueden recordar otras experiencias en este sentido que vivió la Argentina, pero con ninguna de ellas se podría comparar a la Argentina actual, que a diferencia de aquellos experimentos, se encuentra sumamente dolarizada, depende para producir de una gran cantidad de insumos importados y la mayoría de sus empresas esenciales para el funcionamiento diario (electricidad, combustible, gas, teléfono, etc.) están en manos de capitales extranjeros para quienes el principal numerario para computar sus ingresos es el dólar. Todo esto está asfixiando al país cuyas estadísticas cotidianas sólo muestran que cada día el país está peor que nunca.

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