27 de enero 2005 - 00:00

Davos: "Argentina deberá trabajar mucho para recuperar inversiones"

Una vez que Argentina logre reestructurar su deuda, tendrá todavía por delante una gran tarea para atraer inversiones que la permitan crecer, aumentar su productividad y superar los graves problemas sociales.

Esa es una de las conclusiones de un debate en el Foro Económico Mundial de Davos, en el que participaron hoy la directora gerente adjunta del FMI, Anne Krueger, o Kristin Forbes, miembro del Consejo de Asesores Económicos del Presidente de EE.UU, así como empresarios argentinos de distintos sectores y economistas.

Varios de los intervinientes, entre ellos el ex presidente del Banco Central de Argentina Mario Blejer, hoy asesor del titular del Banco de Inglaterra, afirmaron que la eventual reestructuración de la deuda no debería verse en ningún caso como un éxito sino como una solución que permitirá finalmente pasar página.

Blejer dijo que lo importante es cómo se avanza desde una fase de recuperación económica exitosa a un crecimiento sostenido durante los próximos años, imprescindible para reducir el 40 por ciento de índice de pobreza y un desempleo oficial que ronda entre el 14 y el 19 por ciento.

La Argentina, que ocupa actualmente el puesto 35 ó 36 del índice de competitividad global, necesita una "ola de inversiones" para aumentar su productividad y crecer todo lo necesario, dijo.

Según Blejer, resolver el problema de la deuda, lo que, en su opinión, debería ocurrir este año, es imprescindible, pero no suficiente, por lo que es preciso restablecer un buen clima para los negocios y sobre todo tener reglas de juego claras.

Charles H. Dallara, director gerente del Instituto de Finanzas Internacionales, de Estados Unidos, se refirió también al problema de la deuda y dijo que "es hora de un enfoque consensual" al respecto en alusión al conflicto entre los tenedores de bonos privados y el Gobierno argentino.

Otros expertos aludieron al título del debate, titulado "El último tango de Argentina" para indicar que los primeros pasos de ese baile parecen fáciles, pero luego todo se complica y recordaron la experiencia de otros países como Rusia y Venezuela, que sufrieron una recesión, seguida de una devaluación y recuperación, que no fue, sin embargo, sostenida.

Tanto el presidente de Corporación Impsa, Enrique M. Pescarmona, como Martin Varsavsky, presidente a su vez de inversiones Jazzya, se mostraron mucho más positivos que algunos de los expertos sobre las posibilidades argentinas de superar la crisis.

Pescarmona expuso las razones por las que la Argentina va a crecer y citó, entre otras, el doble superávit de su país, que contrastó con el doble déficit de Estados Unidos, el bajo tipo de cambio del dólar y los nuevos e importantes mercados sobre todo para los productos agrícolas y las materias primas que son China y la India.

El empresario afirmó, en relación con la necesidad de aumentar la demanda interior, que en cuanto los argentinos recuperan la confianza, como "buenos latinos que son", gastan más.

Eduardo S. Elzstain, presidente y director general de Inversiones y Representaciones (IRSA), afirmó que se necesita al menos un superávit del 4 por ciento a lo largo de la próxima década para crecer, pero se mostró confiado en el país, a menos que ocurra algo inesperado en el terreno de la política.

Para el titular del Banco Central argentino Blejer, un factor importante para atraer inversiones extranjeras es que los inversores argentinos se sientan asimismo animados.

Un informe presentado en la reunión por la empresa "Consultores - Asset Management" se muestra igualmente favorable sobre las posibilidades de Argentina, como uno de los principales productores y exportadores de productos agrícolas, que se ha beneficiado hasta ahora del incremento de los precios internacionales y del crecimiento económico mundial.

Entre sus conclusiones señala que, a pesar de que Argentina no ha resuelto el problema del canje de la deuda, la economía ha respondido hasta ahora positivamente sin ningún tipo de crédito, pero advierte de que la continuación de esa tendencia dependerá del acceso del país a los mercados de capitales.

Ello no ocurrirá, según los expertos, hasta que se haya completado la reestructuración de la deuda, que, según todos los datos, seguirá representando incluso al término de ese proceso, entre un 80 o un 90 por ciento del Producto Interior Bruto.

Te puede interesar