17 de diciembre 2001 - 00:00

De la Rúa: "Mi gobierno no habla de devaluación ni de dolarización"

La posibilidad de devaluar o dolarizar generó una fuerte pulseada de opiniones en el gobierno y entre economistas locales. El presidente Fernando de la Rúa afirmó que su gobierno «no considera, ni habla» de devaluación y dolarización y ratificó la paridad cambiaria y la convertibilidad mientras el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, defendió la dolarización.

«El gobierno ni plantea ni habla de devaluación ni de dolarización forzosa, sencillamente no lo considera», expresó De la Rúa ayer por la tarde luego de una reunión que mantuvo con el ministro de Economía, Domingo Cavallo, en la quinta presidencial de Olivos. «Es absurdo crear una discusión de la nada», se enojó el Presidente y enfatizó que «ratifico la convertibilidad y la paridad cambiaria» mientras apuró a bregar por la «necesidad del rápido tratamiento del presupuesto en el Congreso» y, al respecto, expresó que «tengo la seguridad de que éste lo aprobará rápidamente. Es esencial para la administración y para continuar las relaciones internacionales».

Sin embargo, durante la mañana el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, defendió la posibilidad de implementar una dolarización de la economía, al afirmar que «ésa es la tendencia» en el mundo, y aseguró que Ecuador, que avanzó en medidas en ese sentido, «fue el único país que creció 4,5 por ciento en el último año».


Tendencia

«América va a la dolarización así como Europa fue a la moneda única. El mundo tiende a las monedas únicas. La tendencia es hacia tres monedas: una americana, otra europea y otra asiática», señaló Gallo.

En declaraciones a un canal de cable, el funcionario sostuvo, además, su posición al considerar que «Ecuador fue el único país de América latina que dolarizó y es el único que tuvo un crecimiento del PBI de 4,5 por ciento en el último año».

Para Gallo, la dolarización «saca de una vez por todas el fantasma de la devaluación» que, según dijo, «es lo más desastroso que puede ocurrir» a la Argentina.

Además, relativizó la importancia de lo que calificó como
«resistencias ideológicas» a ese proceso por parte de «gente cree que se pierde soberanía o se ata a los Estados Unidos, lo cual no es así».

«La política monetaria se sigue teniendo con los encajes de los bancos, con lo cual se puede tener más o menos circulación», sostuvo Gallo, quien argumentó que «en momentos de crisis, la gente compra dólares. Se dolariza mentalmente y tiene la protección de esa moneda».

«Estamos a un paso de entender que la economía puede funcionar de esa manera que es la aplicación estricta de la Ley de Convertibilidad, o sea una moneda única», dijo Gallo en referencia al dólar.


Por otro lado, Gallo criticó a quienes proponen una devaluación, a la que consideró como «una perversión conceptual», porque «con ella sufren la clase media y la baja, ya que se les saca plata del bolsillo».

«Este gobierno no va a devaluar; el efecto devastador que puede llegar a tener es enorme, mortal. Los que piden la devaluación están buscando la desestabilización del sistema», afirmó.

Con más o menos énfasis, otros economistas también opinaron sobre «devaluación o dolarización».
El ex presidente del Banco Central Pedro Pou aseguró que el gobierno podrá «evitar un default desordenado» sólo si cuenta con «suficiente apoyo político y económico, tanto interno como externo», pero consideró que se ha llegado a «un grado de tensión tal que hace pensar» en un agravamiento de la crisis. Dijo que el plan del gobierno para evitar el default consiste en «el mantenimiento de la convertibilidad, del déficit cero y de la refinanciación de la deuda pública». Pou -quien forma parte del Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA)- consideró que para enfrentar la crisis existen dos tipos de propuestas, la primera consiste en mantener la convertibilidad o profundizarla vía dolarización y la segunda propone salir de este régimen, hacer flotar la moneda y adoptar una política monetaria restrictiva.

En agonía

Otro ex presidente del Banco Central, Javier González Fraga -representante también de una cámara de productores de alimentos-, afirmó que «la convertibilidad está agonizando y sólo falta enterrarla oficialmente». González Fraga propuso «dejar flotar el peso», y agregó que «hoy para preservar la convertibilidad se han casi congelado los depósitos y restablecido los controles cambiarios, que con tanto esfuerzo fueron eliminados en 1990».

Finalmente, el diputado nacional por el justicialismo
Jorge Remes Lenicov aseguró que dolarizar la economía argentina «sería un grave error en el corto plazo y también estratégico», pues consideró que con esa medida «de por vida, en la Argentina no habrá posibilidad de utilizar política monetaria».

Remes Lenicov sostuvo, además, que «para salir del régimen monetario, se requiere mucha fuerza política, porque se generaría inflación».

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