De manual: levanta campo el paro, no se conoce aún el arreglo ni quien lo paga
Casi insoportable, al menos para ellos -los cuatro representantes de las organizaciones rurales- resultó la presión de empresarios, fuerzas vivas, Iglesia, sindicalistas y medios para levantar el paro agrario. Ayer capotaron. En rigor, habían capotado la última semana, cuando la Presidente en un acto peronista concedió que deseaba "hablar con todos" (una forma de decir que necesitaba negociar exclusivamente con el campo). Pero los 4 del agro, juramentados a tomar decisiones unánimes y en estado de asamblea -la utopía casi de León Trotsky, un centralismo democrático como ni siquiera ha tenido alguna vez la izquierda-, tropezaron entonces con bases refractarias a cualquier fin de los cortes por una conversación presunta en la que nada se garantizaba (por ejemplo, la supresión de las retenciones móviles). Hasta ayer se mantenía esa contumacia en quienes efectivamente realizaban el paro, agravada además por estúpidos del oficialismo (un modelo, Luis D'Elía) que amenazaban con hacerle sonar el escarmiento a los piqueteros ruralistas. Como si esa intimidación los obligaría a retroceder. Por último, como la presión general asfixiaba -los empresarios, como ejemplo, confesaron el fin de semana su desazón ante la crisis y el deterioro que sufrían patrimonialmente sus compañías-, se la hizo aparecer a Cristina de Kirchner hablando por teléfono con los 4 del agro (reunidos hasta ese momento en secreto, costumbre que no sólo parece afectar al gobierno) y esa comunicación fue suficiente para rogarles a los belicosos de los cortes que la protesta ya era suficiente y había que pasar, de nuevo, a la negociación con el Estado. Desde la Casa Rosada se negaba ese vínculo, pero transmitían alegría por la conversación futura con los ruralistas. Mañana, entonces, se sentarán en la Casa Rosada -otra vez un sanedrín para el alicaído Alberto Fernández- en la confianza de que se formalizará un acuerdo. El gobierno dice necesitarlo para su megaentendimiento social del 25 de mayo (el pacto del Bicentenario) y, sobre todo, para que no se observe ese día, en Rosario, el anunciado acto del campo como una pueblada contra Cristina. Intolerable para la Administración. Estas dos razones han sido clave para ahuyentar, en apariencia, la terquedad de Néstor Kirchner, quien se juraba mantener el conflicto con el agro hasta disolver al sector si fuera necesario. Casi copiando a la "Dama de Hierro", Margaret Thatcher, cuando enfrentó a los mineros hasta doblegarlos, incluyendo patéticas inmolaciones de hambre en una interminable huelga. La comparación quizá no le sienta al santacruceño y tampoco se sabe si está dicha la última palabra al respecto, ya que en las nuevas negociaciones se discutirá por dinero, como siempre, sobre imposiciones que el gobierno le aplicó al campo para cubrir sus propios agujeros ( gasto y subsidios), lo que generó la rebeldía. Ahora, seguramente, le trasladará ese costo a otro sector, a menos que alguien suponga que la economía no es una ciencia. Quizá, paradójicamente, algunos de los que en estos días reclamaron la mejor atención oficial para que el agro deje de estar en huelga (al respecto, se recomienda la nota vinculada que ha escrito Enrique Szewach), oblarán sin saberlo su propia libra de carne.
-
Inflación: prevén que en abril se cortará la racha alcista de 10 meses y el IPC perforará el 3%
-
Más aire para el dólar: volvió a caer la demanda para atesoramiento y quedan u$s3.200 millones para liquidar de ONs
Eduardo Buzzi, Fernando Gioino, Luciano Miguens, Mario Llambías, Alfredo de Angeli, Alberto Fernández y Cristina
Fernández de Kirchner.
Además, en el comunicado las cuatro entidades señalaron: «las múltiples expresiones y mensajes instando a continuar el camino del diálogo y del consenso, nos llevan a hacer un nuevo gesto. Esperamos que esta acción genere la contrapartida del gobierno en el inmediato llamado a resolver, en un clima de concordia y pacificación, el arribo a las soluciones concretasque miles de productores de todo el país necesitamos».
Desde el sector se especula con que esas soluciones llegarían a partir del jueves.
El titular de la FAA, Eduardo Buzzi, quien fue el encargado de anunciar la medida sostuvo «esperemos que el gobierno no defraude otra vez».
Su colega de SRA, Luciano Miguens, afirmó que «la decisión es la acertada» y agregó «esperamos que este gesto tengauna respuesta adecuada por parte del gobierno».
«Necesitamos soluciones adecuadas y concretas. El productor ahora está esperando que el gobierno nos atienda. Es cierto que existen zonas más complicadas que otras, como es el caso de Entre Ríos» afirmó el dirigente en respuesta a lo que sostuvo Alfredo de Angeli, de la Federación Agraria de esa provincia: «El paro no se levanta. Llamo al resto de los piquetes a mantener la protesta».
Finalmente, Gioino sostuvo que «estamos esperando negociar con el gobierno y cuanto antes, soluciones concretas. Esperemos tener buenos resultados».
Además, en horas de la tarde crecieron los rumores acerca de que el campo exigiría un garante para confirmar que el tema retenciones será incluido en la agenda del gobierno porque los representantes del campo no confían en el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y consideran que un garante le daría transparencia a las negociaciones.



Dejá tu comentario