La primera rueda de la semana fue positiva, con el Dow ganando 0,63% para quedar en 8.571,6 puntos, y el NASDAQ que subió 2,63%. Para ser sinceros, si bien nadie podía apostar a la magnitud de la mejora, lo cierto es que ya desde el cierre del viernes las fichas estaban puestas a una rueda positiva. Es más, ya se suponía que la estrella sería Microsoft, luego que tras el cierre de aquella jornada anunciara lo que para muchos es una victoria legal en contra de quienes la acusan de prácticas monopólicas. Con la esperanza de que mañana la Fed anuncie un recorte en el costo del dinero para el sector bancario y de la mano del anuncio de que las órdenes fabriles eran superiores a lo previsto por los analistas, el cóctel resultaba perfecto para una jornada algo más que positiva. Y así pareció hasta pasado el mediodía, cuando el índice de las Blue Chips alcanzó a ganar 2,5% y el de los papeles tecnológicos 4,36%. El punto entonces no es por qué subió el mercado, sino por qué cedió tanto en las últimas horas. Recorriendo el espinel de noticias y rumores, lo más escuchado estuvo relacionado con las declaraciones del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien anunció que la reserva militar podría ser llamada en el corto plazo para una posible guerra en contra de Irak (para los que creen que este tipo de nuevas son positivas para las "novias de la guerra", el sector "defensa" estuvo entre los más castigados). Con los resultados eleccionarios conociéndose en pocas horas y la posibilidad de una guerra creciendo en la medida en que los republicanos afiancen su poder en el gobierno, es más que lógico que los inversores se muestren al menos nerviosos. En esta situación el recorte de las tasas de interés beneficiaría más al Estado que al sector privado.
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