1 de marzo 2005 - 00:00

De nuevo la chilena Lan se interesa por Southern

Tras el escándalo de Ezeiza y la decisión del gobierno de no renovar el subsidio a Southern Winds, esta empresa se encuentra en una situación comprometida. Con un pasivo de u$s 50 millones, sin la subvención estatal que alcanzaba a u$s 1,5 millón mensual y con 400 empleados menos (los que pagaba el Estado), la línea aérea acumula dificultades financieras, a lo que se une el efecto contraproducente de la incertidumbre. En este sentido, una aerolínea es casi como un banco, cuando trasciende que tiene problemas, los mismos se acentúan porque los clientes no compran pasajes, temerosos de que el vuelo no se concrete.

En este contexto, volvió a circular la versión de que el grupo chileno Lan estaría interesado. La especie no fue confirmada ni desmentida por el vocero local de Lan. Dijo que «se mantiene el interés del grupo por ingresar al mercado argentino, ya sea a través de la compra de una empresa, la constitución de una aerolínea, o vía a través de una política de cielos abiertos con Chile».

• Intento anterior

La empresa trasandina quiso comprar SW a mediados del año pasado, pero se encontró con una virtual negativa del principal accionista, la familia Maggio.

Algunos dicen que Juan Maggio pretendió un precio muy alto, otros afirman que los chilenos le pidieron que antes de vender entrara en convocatoria de acreedores y que el empresario argentino no aceptó. Luego Lan inició negociaciones para comprar American Falcon, pero también se frustraron, porque esa empresa consiguió sorpresivamente financiamiento que le permitió seguir operando.


Ahora se afirma que frente a las dificultades de SW por el escándalo con la drogaen Ezeiza y la repentina caída del convenio con el Estado, Lan vería una nueva oportunidad de cumplir su propósito de lograr una posición en la Argentina.

Previamente, la empresa chilena querría tener garantías de que el gobierno argentino no le pondrá trabas a su desarrollo y que podrá expandirse en rutas locales e internacionales.

En apariencia, a Lan le interesaría más Southern Winds que la línea aérea estatal LAFSA. Esto sería así por dos razones:

• SW ya tiene asignados los principales derechos de vuelo para destinos de cabotaje, regionales e internacionales. Lafsa, en cambio, sólo tiene 15 rutas del mercado doméstico y por ahora ninguna internacional, debiendo haber empezado operaciones para iniciar el proceso de solicitar rutas al exterior.

• En LAFSA, aunque todavía no se conoce el pliego definitivo de la licitación, el Estado retendría una acción de oro con poder de veto sobre decisiones estratégicas de la compañía, mientras la corporación Lan prefiere tener el control sin interferencias. No obstante, ya sea en SW o en LAFSA, el grupo chileno no podrá tener más de 49% de las acciones, porque el Código Aeronáutico exige que 51% de una línea aérea pertenezca a capitales locales. (Aerolíneas Argentinas es una excepción en ese sentido, y por eso se dictó una norma extraordinaria, durante el gobierno de Carlos Menem, permitiendo que el accionista con más de 51% fuera una sociedad anónima constituida en la Argentina, pero con capital español mayoritario.)

Southern Winds opera con 7 aviones para el mercado doméstico y dos para los vuelos a Madrid y vuelos no regulares a destinos en Centroamérica, lo que le exige fuertes gastos en seguros y cuotas de leasing.

En principio, la compañía aspira a mantener los viajes a Madrid y a seguir con los destinos internos que tengan ocupación suficiente como para que el vuelo no arroje pérdida. Por su parte, el gobierno no le autorizó por ahora los cuatro vuelos no regulares Córdoba-Tacna solicitados para marzo.

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