Debacle financiera por culpa de China: impacta sobre Argentina
-
Remeras a un centavo de dólar: el festival de subfacturación de importaciones alcanza al 76% de los textiles
-
Castiglioni: "Para reducir la pobreza fue clave la baja de la inflación y la suba de los salarios informales"
Los operadores chinos asisten, atónitos, al derrumbe de la Bolsa. La situación impactó en
todo el mundo.
El núcleo de esta crisis, que es financiera y no económica, porque los fundamentals de la economía mundial siguen intactos, fue China. «Sólo hubo un cambio de expectativas», simplificó un operador. «Si se impone la cordura, la situación se recompone a corto plazo», agregó.
El derrumbe parece exagerado si se analiza sólo lo que pasó entre lunes y ayer. Pero si se mira más atrás se puede ver que:
Estas dos razones explican la exageración de una caída que debió ser menor. Pero sucede que muchos inversores tomaron préstamos bancarios para comprar acciones chinas. Cuando los papeles comenzaron a subir, los caucionaron, es decir, los ponían como garantía para tomar más dinero y comprar más acciones. Se creó una inmensa masa de compras «apalancadas». Al subir ayer el valor del yen 2%, los que tenían préstamos en esa moneda se asustaron y decidieron vender para pagar la deuda antes de que se revalúe más.
El día anterior, la Bolsa de Shanghai había llegado a su récord histórico y acumulado subas en el año de 14%, porque los inversores acumularon compras esperando la reunión de la próxima semana del Congreso Nacional del Pueblo en Pekín. Creían que en este encuentro se aprobarían medidas pro mercado, incluyendo una reforma a los impuestos corporativos y acciones para mejorar el ingreso rural.
Pero cuando el gobierno chino anunció que iba a investigar el mercado bursátil, todo se terminó. Aparecieron rumores de que se iban a seguir de cerca las operaciones para ver si los bancos del país dieron préstamos para comprar acciones, algo que está prohibido, pero nunca se controló con rigor.
Con los rumores llegó el efectomanada, y cuando esto sucede, todas las salidas resultan angostas. Enseguida los precios en baja activaron los mecanismos de «stop lost» de las computadoras y la caída se asemejó a un alud. Las computadoras de los brokers tienen en su memoria órdenes de los inversores que le indican a partir de qué precio deben vender o comprar acciones. Obvio, ayer se activaron las órdenes de venta.
Hasta aquí, todos fueron rumores, porque el gobierno chino no confirmó nada. El único anuncio que hizo fue que creó una fuerza especial para combatir la negociación ilegal de acciones. Las autoridades también señalaron que tomarán otras medidas, pero no adelantaron nada más.
Para los inversores occidentales, el pensamiento chino es un laberinto. Por eso se transformaron en vendedores. Quedó la esperanza de que hoy den más señales de lo que quieren hacer. La noche del martes y la madrugada del miércoles tendrán más gente que la habitual desvelada, siguiendo los precios de las acciones en Shanghai y Shenzhen.




Dejá tu comentario