Apuestan a industria de la defensa y le destinan $35.000 millones

Economía

El Gobierno apuesta por la industria nacional de la defensa, que incluye desde producir aeronaves hasta radares. Este año invertirá $34.630 millones, que se canalizarán a través del Fondo Nacional de la Defensa (Fondef), creado el año pasado por el Congreso, que administra el Ministerio de Defensa. La mitad de los fondos irán directo a la industria local y prevén crear 12.350 nuevos puestos de trabajo, según un informe oficial.

En diálogo con Ámbito, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, aseguró que el objetivo principal tiene que ver con invertir en la defensa del país, pero que una de las metas es que la industria pueda ser exportadora: “Es la primera vez que las fuerzas tienen un fondo de asignación específica para el equipamiento, lo que permite planificar, y en 10 años tener una fuerza armada distinta. El primer programa de radarización con el Invap fue hace 10 años, y por primera vez este año los exportamos, por lo que pasa más de una década hasta que se logra implementar un programa, hacerlo eficiente y exportar. Hay que dejar de ser campeones en hacer prototipos y pasar a producir en serie, y para eso necesitábamos recursos”.

El Fondef cuenta con asignación específica de recursos, según fue establecido por la ley aprobada en el Congreso. Este año será del 0,5% del PBI, en 2022 el 0,65% y, desde el 2023 en adelante, el 0,80% del producto, que a niveles actuales serían casi $90 mil millones. El 52% de los recursos estarán destinados a la economía local, el 36% a importaciones directas (casi la mitad corresponden a proyectos iniciados en la gestión anterior, aclaran), y 12% a importaciones indirectas, como materias primas, insumos y partes. Prevén que genere 12.350 puestos de trabajo entre empleo directo e indirecto, en su mayoría masculino (68%). Por cada 100 millones del Fondef, se generan 52 millones de recaudación tributaria y 221 millones de valor bruto de producción local, según un informe oficial.

En concreto, en el primer semestre del fondo, desde el Ministerio avanzaron en modernizar un tanque argentino mediano, con apoyo tecnológico del ejército israelí y fortalecieron los recursos para el programa Pampa III, en donde se fabricaba uno por año y buscarán llegar a 3 unidades anuales. Además, adquirieron dos patrulleros oceánicos y 6 helicópteros de alta montaña.

El avance en esta industria forma parte de un programa del Gobierno, de avanzar en sectores que generen empleo y dólares, y que no dependan tanto de componentes importados, para poder saltar la restricción externa. “Como tenemos un horizonte de recursos, vamos a poder desarrollar proveedores locales, que van a avanzar en generar líneas nuevas de producción, porque saben que tienen un horizonte de ventas”, explicó Rossi.

Desde el Ministerio de Defensa mantienen diálogo a diario con el Ministerio de Desarrollo Productivo, en especial con la Secretaría de Industria y de Comercio Interior. Ante la consulta de este diario, Mariano de Miguel, subsecretario de política industrial para la defensa, explicó por qué considera que el Gobierno debe avanzar en esta industria: “Es un sector ideal para la política pública como palanca de desarrollos claves, así lo hicieron los países desarrollados. Genera empleo, agregación de valor, ahorro de divisas, potencial exportador, e independencia tecnológica, y eso también es soberanía”.

“En el sector de la defensa están las cadenas industriales con mayor tecnología, como son la metalmecánica, aeronáutica o aeroespacial”, agregó de Miguel. Del total de los fondos, la mayor cantidad irá a la industria aeroespacial (20%), automotriz y metalmecánica (16%) y a ciencia y tecnología (10%).

Como con otras industrias, como la automotriz, uno de los desafíos será que la industria de la defensa no tenga fuerte necesidad de divisas. Por ejemplo, hoy el 60% de los componentes del Pampa III son importados. Hay producciones que se descarta hacer en Argentina, como los autos blindados que se traen de Brasil, pero lo que se busca es complementar, y actualmente el motor y el chasis se realiza en Córdoba. Otro de los desafíos es el financiamiento. “El Pampa III tiene un precio calidad impresionante, te presentas a una licitación en Uruguay y se van a interesar, pero como condición te piden financiamiento, y hoy lo más complicado es el crédito”, afirmó de Miguel. Así, el Ministerio lleva adelante conversaciones con el Banco Central. El vicepresidente del BCRA, Sergio Woyecheszen, fue durante años asesor económico de Agustín Rossi en el Congreso.

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