17 de diciembre 2001 - 00:00

Define mañana el gobierno con gobernadores el presupuesto

Mañana, a más tardar, se definirá la suerte del presupuesto 2002 en reunión de gobernadores de todas las provincias. Será clave porque sin acuerdo no se podrá reanudar el diálogo con el FMI y se entrará en default total en enero. El gobierno necesita bajar el gasto público a $ 39.500 millones. Debe eliminar ministerios y gastos superfluos. De la Rúa demora la definición política. Sólo tiene 15 días. Al mismo tiempo el gobierno deberá frenar el intento del PJ para vetar esta semana en el Congreso el "Plan Freezer".

El gobierno definirá mañana con los gobernadores de todo el país un acuerdo para poder sancionar en el Congreso el proyecto de presupuesto nacional para 2002. Ese día es considerado clave, «es el sí o no de esta discusión», dicen los oficialistas. El escenario de esta discusión sería el CFI: allí los mandatarios deberán decidir entre una batería de recortes posibles para poder cerrar el presupuesto con déficit cero. Se considera que el debate no puede pasar a enero ya que el FMI debe expedirse antes sobre el desembolso de $ 1.264 millones ya que el directorio del organismo entra en receso por vacaciones. De todas formas el proyecto de presupuesto ingresará al Congreso entre hoy y mañana, pero los números definitivos recién se conocerán en la votación de Diputados. Hoy el presupuesto 2002 contempla un gasto total de $ 40.100 millones, pero debe reducirse efectivamente, ya sea por recorte de gastos o incremento de recursos a no más de $ 39.400 millones. Por eso es que los números finales se verán en el Congreso cuando se decida el menú de recortes. El justicialismo ratificó el fin de semana que no rechazará el presupuesto nacional para 2002, pero sí introducirá modificaciones al proyecto que enviará entre hoy y mañana el Poder Ejecutivo.

Las variantes que se analizaron el fin de semana son múltiples:

ELIMINACION DE AGUINALDOS


El gobierno finalmente no incluirá dentro del cálculo de gastos la eliminación del aguinaldo para los empleados estatales ni una ampliación del recorte de 13% sobre sueldos públicos y jubilaciones. Por lo menos hasta ayer esa posibilidad no fue contemplada en los múltiples borradores sobre el presupuesto 2002, que son continuamente revisados y corregidos por Economía. Pero ese ahorro deberá conseguirse en otras partidas o bien generarse nuevos recursos para cubrirlo.

«Cada necesidad de recorte hoy está acompañada de un multiple choice. Tenemos varias alternativas y por eso existen otras tantas versiones de recortes o impuestos. Pero la decisión final deberá tomarse con los gobernadores en un acuerdo completo con el peronismo», decía ayer a este diario uno de los negociadores.

NIVEL DE GASTO


Hasta ahora, los borradores, e incluso el proyecto final de presupuesto 2002, contempla un nivel de gasto de $ 41.097,9, pero ése no será el nivel definitivo. Para cerrar el acuerdo con el FMI el gobierno necesita llevar el gasto a no más de $ 39.400 millones. Esto significa unos $ 1.400 millones menos que lo estimado en el último esquema de gasto que manejó Economía.

LOS RECORTES EN ANALISIS


Para llegar a una reducción de $ 1.400 millones el gobierno y el Congreso analizan distintas alternativas. La que hoy tiene menos consenso es la eliminación de los aguinaldos estatales, aunque con esa decisión se solucionaría de un plumazo toda la diferencia. Ni peronistas, ni radicales del Congreso lo aceptan.

Hay recortes, incluso, que se quieren morigerar. Ya está tomada la decisión en Economía de no renovar el Fondo de Incentivo Docente, lo que produce un ahorro de $ 660 millones. Pero para negociar con las provincias los diputados radicales están intentando incluir en el presupuesto 2002 al menos una parte de ese fondo y redistribuir la carga con los gobernadores por el resto.

Dentro de las múltiples variantes de recortes existe la posibilidad de eliminar las horas extra en toda la administración pública, bajar los gastos totales en 15% o más y, esto ya estaría decidido, congelar vacantes.

La Ciudad de Buenos Aires debería finalmente hacerse cargo, al menos, de parte de los fondos para atender el servicio de Justicia y Policía, que en total tiene un costo de $ 800 millones. Los números que se analizaron el fin de semana no contemplan una transferencia completa de la carga, pero sí unos $ 300 millones.

Desde el Congreso se pretende, tanto el peronismo como algunos radicales, recortes que normalmente no llegaron a concretarse en otros tiempos. Quieren las listas de consultoras contratadas en todos los ministerios, organismos descentralizados y autárquicos. Además, impulsan la fusión de los ministerios de Salud y Desarrollo Social, Trabajo, Educación y Justicia y descentralizar algunos servicios a las provincias.

Se siguen analizando, también, la reforma al Impuesto sobre los Bienes Personales y la modificación de Ganancias que impulsa Beatriz Nofal. El fin de semana se le sumaron un posible incremento al gasoil para equiparar el precio con la nafta y cambios en el impuesto al cheque, pero estas dos opciones no gustan ni en el gobierno ni en los bloques radicales.

POSIBILIDADES DE APROBACION

El peronismo está hoy dispuesto a sancionar el presupuesto 2002, pero con modificaciones. Nadie quiere rechazar el proyecto, pero tampoco aprobarlo a libro cerrado. Consideran que «un rechazo in limine podría provocar la caída del gobierno y hacer lo contrario nos convertiría en cómplices de un ajuste. Queremos estar en el medio de las dos posiciones extremas».

En medio de la negociación está la posición de la provincia de Buenos Aires. Una ayuda al gobierno de Carlos Ruckauf se considera hoy como punto de partida para cerrar el acuerdo con el peronismo, pero el gobierno no encuentra demasiado margen todavía. En esa discusión también entrará la euforia peronista bonaerense por prorrogar las sesiones ordinarias y sancionar proyectos que impulsa sólo el PJ, como la derogación de los poderes especiales.

El presupuesto 2002 ingresará entre hoy y mañana al Congreso. Pero antes el peronista Jorge Matzkin deberá constituir la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Un cronograma ideal, para llegar a tiempo con las promesas al FMI y permitir que el directorio del organismo analice la cuestión argentina antes de entrar en las vacaciones de enero, sería sancionar el proyecto esta semana en Diputados y la próxima en el Senado. Algo que hoy parece imposible, si no es por un acuerdo completo con el peronismo.

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