19 de marzo 2003 - 00:00

Definen canje de bonos a ahorristas

Montevideo - Al mismo tiempo que el Fondo Monetario Internacional -después de haberle aprobado el lunes el acuerdo contingente- instaba a Uruguay a restaurar el sistema bancario, desde el mercado bursátil trascendió lo que sería la propuesta que le hará llegar al gobierno de Jorge Batlle la recientemente creada Comisión de Corredores de Bolsa para poder aceptar el canje de bonos del Estado que se les propondrá a los ahorristas para evitar que el país caiga en default.

Esta comisión está presidida por el presidente de la Bolsa de Montevideo, Carlos Parera -entre otros-, y agrupa a miles de inversionistas uruguayos y argentinos cuya acreencia aún no ha sido estimada.

El vicedirector ejecutivo del FMI, el chileno Eduardo Aninat, consideró estas reformas como vitales para el futuro del sistema financiero uruguayo, aunque diplomáticamente pidió a los acreedores externos que acepten la reestructuración de la deuda pública y alabó los esfuerzos gubernamentales que, para el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, le permitirá al Uruguay pagar sus compromisos con un menor sacrificio social y económico. El propio Atchugarry -mucho más distendido que en los días de las negociaciones con la comisión negociadora- le dijo a este diario: «Ahora podremos mirar el futuro con mayor optimismo porque no estamos solos». En rueda de íntimos, calificó la situación de la economía uruguaya como un laberinto de montañas y valles, graficando que ahora se transitará en una meseta.

• Explicación

De todos modos, el optimismo del ministro fue opacado desde el izquierdista Encuentro Progresista-Frente Amplio, que cuestionó un presunto desvío de fondos desde el Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con destino a partidas sociales para atender a bancos con problemas. Atchugarry -mucho más político que economista- mudó de rostro para responder que «no habrá un hospital de bancos». Es decir, que la capitalización de los nuevos bancos deberá hacerse con fondos genuinos y de acuerdo con la reglamentación del Banco Central del Uruguay. Pero ese criterio no es compartido no sólo por la izquierda, sino por muchos operadores del mercado -cercanos, ideológicamente, al partido de gobierno- que entienden que se cometieron gruesos errores de instrumentación con la fusión de los ex bancos de Montevideo, Caja Obrera y Comercial en el Nuevo Banco Comercial. Atchugarry dijo que el NBC «será un banco más».

Para despejar esas dudas, hoy, el ministro explicará -hasta donde pueda- la letra chica del stand-by aprobado por el Fondo a Tabaré Vázquez y sus seguidores del Encuentro Progresista-Frente Amplio. Pese a sus esfuerzos por mostrarse moderado -marcha primero en las encuestas-, Vázquez no logra convencer al mercado local de que sus intenciones con respeto a aplicar una política moderada son genuinas. Recientemente fracasó cuando fue a Washington a buscar informes al Fondo Monetario Internacional sobre la deuda de Uruguay y, prácticamente, fue atendido sin el protocolo correspondiente. Por eso reconoce que la información que tiene sobre el acuerdo con el FMI es insuficiente y endureció su postura ante el gobierno de Jorge Batlle, castigado por izquierda y derecha.

• Clave

El stand-by otorgado por el Fondo se extiende hasta 2005, retrasando un pago de u$s 175 millones a marzo de 2004 y prevé un desembolso de u$s 303 millones en las próximas semanas, como anticipó Ambito Financiero. El préstamo puente se completa con partidas de u$s 200 millones en mayo, u$s 140 millones en agosto y otro tanto en noviembre. Pero, además, habilita créditos del BM y del BID por u$s 575 millones. La deuda del cortísimo plazo que debe afrontar Uruguay se estructura de la siguiente manera: u$s 823 millones, u$s 1.600 y u$s 521 millones. Pero la clave para proyectar el futuro de la deuda pública del país y sus posibilidades de confirmar el optimismo del ministro de Economía no está sólo en el diferimiento de sus pagos con organismos multilaterales de crédito, sino también en la posibilidad de reestructurar 85% -al menos- de la deuda con los tenedores de bonos que supera los u$s 6.000 millones.

Mientras el presidente del BCU, Julio de Brun, se encuentra realizando una «tournée» financiera por Estados Unidos y por Europa para convencer a los tenedores de bonos a largo plazo -en esto apoya el Fondo- en el plano local, Atchugarry tiene que explicar las bondades de la estrategia gubernamental a miles de ahorristas argentinos y uruguayos que depositaron su dinero en el Uruguay y recibieron títulos públicos.

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