7 de enero 2002 - 00:00

Dejarían de recaudar casi $ 3.500 millones

La letra fina del «Plan Reyes», la devaluación y la recesión, atentarán fuertemente contra la recaudación tributaria de este año. Sólo por el Impuesto a las Ganancias se perderán aproximadamente $ 3.500 millones; a los que habrá que aumentar otros 1.200 millones para los próximos cuatro años. Estas cifras están calculadas sin contar una nueva devaluación o alteración del tipo de cambio.

En 2001 se recaudaron $ 10 mil millones por ganancias, este año esa recaudación puede bajar a $ 6.500 millones. Hay que destacar que 2001 fue el peor de los últimos 8 años para este impuesto.

El primer factor que influirá en contra de la recaudación de Ganancias del ejercicio 2001 que se liquidará este año es, tal como lo adelantó Ambito Financiero el viernes pasado, el traslado a los balances de 2001 por parte de todas las multinacionales que operan en el país y de las empresas nacionales que tienen obligaciones negociables o títulos con cotización en el exterior de la nueva cotización del peso.


•entados

Aun cuando el gobierno aplique el nuevo valor del peso a 1,4 luego del 15 de enero (es imposible pensar que en las actuales circunstancias el 1 a 1 puede durar más de una semana), no podrá detener la aplicación de esta posibilidad contable, que ya están implementando los grandes estudios de auditoría. Están «sentados sobre los balances», hasta la aplicación del nuevo precio del dólar. Aquí el erario público podría perder más de u$s 2.000 millones en Ganancias.

Las empresas justifican la aplicación de este principio en el derecho internacional que ampara esta operación contable. Las empresas pueden tomar el nuevo precio del peso durante los primeros 10 días hábiles del próximo ejercicio luego del cierre del año fiscal (en teoría el martes 15 de enero, pero la fecha podría prorrogarse por todos los días de feriado cambiario). El principio que se alega es el de «Duda de la Continuidad del Negocio», debido a la alteración inmediata de las reglas de juego; un mecanismo incluido en el derecho internacional para prevenir el default privado y creado para defender a los accionistas de las empresas.

El gobierno intentó mitigar el impacto sobre la recaudación dentro del texto de la misma ley aprobada ayer. El artículo 17 de la ley de «Emergencia Pública y de Reforma del Régimen Cambiario» dice explícitamente que «los resultados netos negativos que tengan su origen en la aplicación del tipo de cambio (...) a que se refiere la presente ley sobre activos y pasivos en moneda extranjera existentes a la fecha de su sanción, sólo serán deducibles del Impuesto a las Ganancias en una proporción de 20% anual en cada uno de los primeros cinco ejercicios que cierren con posterioridad a la vigencia de la ley». Esto quiere decir que desde la presentación de los anticipos de las declaraciones juradas del segundo semestre de este año, las empresas podrán descargar el impacto de la devaluación de a 20% por año. Teniendo en cuenta que la misma AFIP calcula el efecto de la aplicación de este derecho internacional en la recaudación es de $ 2.000 millones, en el primer trimestre el efecto será de $ 400 millones más otros $ 400 millones en los adelantos de Ganancias del ejercicio 2003 que se liquidarán desde junio próximo. En total se perderán este año unos $ 800 millones.

•Otro efecto

El mismo artículo 17 tendrá otro efecto. Las empresas que no sean multinacionales ni tengan acciones que coticen internacionalmente, pero estén afectadas por la devaluación, también podrán descargar los efectos en el Impuesto a las Ganancias a razón de 20% por año. Aquí están incluidos los bancos que no dependen de una casa internacional ni cotizan fuera del país (por ejemplo los bancos Nación y Provincia de Buenos Aires) y empresas de servicios públicos. Por esta vía se perderían este año, según los cálculos de la AFIP, otros $ 500 millones. Hasta ahora se calculan pérdidas por $ 1.300 millones este año.

El tercer factor de pérdida en Ganancias no depende del equipo de Remes Lenicov sino que se hereda de la gestión de
Domingo Cavallo. En agosto de 2002 el ex ministro de Economía había convencido a muchas empresas privadas a aportar $ 1.500 millones para cubrir baches fiscales a cambio de que ese dinero se pueda tomar a cuenta de Ganancias. Finalmente en ese fondo se lograron captar $ 1.100 millones, provenientes fundamentalmente de empresas que hoy son las grandes castigadas por el plan económico lanzado ayer. Entre otras aportaron petroleras, los principales bancos privados nacionales y extranjeros con capitales españoles y las empresas privatizadas. Todas estas empresas descargarán estos 1.100 millones (los convertirán a dólares) del tributo a las Ganancias, con lo que hasta ahora se suman pérdidas por no menos de $ 2.400 millones.

•Recesión

Finalmente hay que tomar en cuenta el cuarto factor. Seguramente el más importante de todos. La recesión económica de 2001, que tuvo un pico en el último semestre del año pasado, provocará que las empresas que declararon Ganancias realmente sean pocas. Si se tienen en cuenta los datos del ejercicio 2000 cuando la economía se mantuvo estancada y por ganancias se perdieron $ 500 millones; y se traslada la tendencia a partir de lo que se recaudó en el último semestre en los adelantos de Ganancias, es de esperar que este año en las declaraciones juradas de los primeros seis meses y en los adelantos del segundo semestre se pierdan otros $ 1.000 millones.

Con esto se llega a la cifra de los $ 3.500 millones de recaudación de Ganancias que se perderán este año.


Diego Etchepare, socio de la consultora PriceWaterhouse, aseguró ayer a este diario que directamente el Estado «no debe esperar mucho del Impuesto a las Ganancias». Para el tributarista Guillermo Fernández, este efecto se sentirá fundamentalmente en los bancos y las empresas privatizadas, que además son los principales destinatarios de la inclusión de este artículo. Ahora, cuando en los primeros meses del año comience a confirmarse este dato, fundamentalmente luego de las presentaciones de las declaraciones juradas de febrero (empresas), marzo y abril (particulares); el equipo económico llegará a la conclusión de que lo único que puede salvar los ingresos de 2002 será el IVA. Precisamente este tributo es el más evadido del país, es donde mayores problemas para recaudar tiene el sector público y donde más se afecta la falta de actividad.

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