2 de enero 2002 - 00:00

Desconfía el campo de un Ministerio de Producción

La llegada de Eduardo Duhalde a la Presidencia de la Nación dinamizó los ánimos del sector agropecuario sobre el principio de año. Cuando dirigencia y empresarios rurales ya habían recibido con beneplácito el regreso de Jesús Leguiza a la Secretaría de Agricultura, la precipitación de los acontecimientos políticos impuso un nuevo giro al sector, donde comenzaron a correr rumores, nombres y especulaciones sobre el posicionamiento de algunas figuras en el nuevo escenario.
 
Duhalde cuenta, en principio, con el apoyo público de los dirigentes que conducen las entidades madre del campo, aunque no necesariamente de todos sus representados.

Algunas de esas entidades adhirieron rápidamente a su convocatoria, el año pasado, para formar el Movimiento Productivo Argentino (integrado por Federación Agraria Argentina y Coninagro y por PyMEs de amplio espectro y color político), otra se ubica no sin pocas friccionesen el Grupo Productivo (Confederaciones Rurales Argentinas), y una última se mantuvo más distante, aunque con coqueteos espasmódicos con el dirigente bonaerense (Sociedad Rural Argentina).

«Como ex presidente de Confederaciones de Buenos Aires y La Pampa, debo decir que la gestión de Duhalde como gobernador de Buenos Aires podría calificarse entre correcta y muy buena. Es un político que escucha y lanza políticas acorde con lo que el sector reclama», admitía ayer Mario Llambías, dirigente de CARBAP y vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas.

Funcionarios del agro

Sin embargo, algunos empresarios rurales recordaban ayer que «Duhalde fue el político que más cargos públicos concedió a dirigentes gremiales del campo en la provincia de Buenos Aires». De hecho, durante gran parte de su segunda gobernación bonaerense mantuvo como ministro de Asuntos Agrarios a Eduardo Althabe, un dirigente agrario proveniente precisamente de CARBAP.

En tanto, CRA integra, junto con la Unión Industrial Argentina y la Cámara de la Construcción, el Grupo Productivo, agrupamiento desde donde podría salir el Ministro de la Producción. Ayer se aseguraba que Ignacio de Mendiguren, titular de la UIA, podría ser el nuevo ministro. Esto generaría un cortocircuito con los ruralistas si desde la entidad fabril se sigue insistiendo sobre la imposición de retenciones, idea que ya le habían acercado a Rodríguez Saá. El contundente rechazo a la reimplantación de retenciones a la actividad agropecuaria es la única idea que unifica el discurso de empresarios rurales y gremialistas del campo. De hecho, se sabe que nadie directamente vinculado al sector agropecuario aceptaría subordinarse en una Secretaría de Agricultura dependiente de un Ministerio de la Producción conducido por un industrial que apoye las retenciones.

La idea de un impulso productivista, con mejoras en los precios relativos, y una devaluación que siempre beneficia la competitividad del camposon aceptadas por gran parte del sector agropecuario.
Sin embargo, se indicaba que la imposición de aranceles o trabas al ingreso de productos importados podría frenar la compra de un abanico de insumos que terminarían afectando al sector agroindustrial.

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