16 de enero 2001 - 00:00

Descongelan construcción de 30 mil casas porque se logró una tasa menor

El gobierno podrá lanzar esta semana el demorado plan de construcción de 30 mil viviendas. Gracias a la reciente caída de tasas, ya cerró el acuerdo con bancos y gobernadores para su inmediata puesta en marcha. Será lo más importante de la cumbre de gabinete convocada para el jueves en Olivos y la punta de lanza para intentar mejorar los indicadores de la economía en el corto plazo. Anoche De la Rúa cenó con el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo: le comunicó que retomará la conducción de las reuniones de gabinete y que se harán una vez por mes. El fin de semana estuvo reunido en Chapadmalal con su ex ministro Nicolás Gallo, quien le repitió los puntos salientes del plan de obra pública. Ayer De la Rúa repasó las 77 obras incluidas en el primer tramo del plan, que movilizarán cerca de $ 2.000 millones de inversión. Separó los emprendimientos que pueden comenzar ya mismo. Luego dedicó casi una hora a escribir de puño y letra una larga minuta que contiene los temas del examen a que someterá a los ministros pasado ma-ñana. Ese documento pide a los ministros que se olviden de las elecciones. "No quiero que se distraigan en electoralismo y esto tienen que entenderlo bien. Que después se atengan a las consecuencias." Luz verde a la obra pública.

El gobierno aspira a lanzar esta semana, como fruto de otro de sus relanzamientos, un demorado plan de construcción de 30 mil viviendas que había congelado la crisis financiera de octubre pasado.

Ese negocio, que fue pactado con bancos y gobernadores de las provincias, fue víctima de la suba de las tasas de interés y recién el viernes pasado el gobierno logró negociar una tasa menor como fruto del blindaje financiero.

Ese anuncio se espera sea el más estridente de la cumbre del gabinete a que llamó el gobierno para el jueves en Olivos. En esa oportunidad el eje será el plan de infraestructura que ha tomado a su cargo el nuevo secretario del área, Aníbal Rothamel, y que Fernando de la Rúa quiere transmitir como propio de ahora en más.

Anoche, el Presidente se llevó a cenar a Olivos al jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, para terminar de redactar el orden del día de ese cónclave. En esa conversación a solas el Presidente le comunicó al jefe de los ministros que retomará la conducción de las reuniones de gabinete y que se harán una vez por mes. En octubre pasado De la Rúa había suspendido su asistencia a esos debates, enojado por las filtraciones de información a la prensa de lo que se discutía allí. La primera misión que le encargó a Colombo apenas asumió la Jefatura de Gabinete fue reemplazarlo al frente de esas peñas de funcionarios.

Temario

Antes de irse a Olivos con Colombo, De la Rúa dedicó casi una hora a escribir de puño y letra una larga minuta que contiene los temas del examen a que someterá a los ministros pasado mañana. Ese documento, que revisó anoche con el jefe de Gabinete, pide a los ministros que se olviden de las elecciones. «No quiero que se distraigan en electoralismos y esto tienen que entenderlo bien. Que después se atengan a las consecuencias», dice una frase de ese texto que hoy se girará a los invitados del jueves.

La minuta se inicia con una introducción doctrinaria: «
Hemos esperado mucho tiempo para lo que tenemos ahora. Tenemos el blindaje, la recesión está terminando. La misión de ahora es la reactivación moral y material de la Argentina». La instrucción enumera lo que quiere que los ministros le informen en la reunión: 1) educación: ajustes en el ministerio de Hugo Juri, portal de Internet; 2) salud: estado de la desregulación de obras sociales; ajuste en el PAMI; 3) trabajo: aplicación práctica de la reforma laboral; apertura de las paritarias; 4) reforma fiscal: estado de la convocatoria a expertos; comparación de las sugerencias recibidas para aumentar la recaudación; 5) reforma política: reducción de los gastos de campaña; reforma del sistema de listas sábana; retoques al propio proyecto del gobierno que se mandó al Congreso; 6) política para las PyMEs; 7) plan de obras públicas; 8) promoción de inversiones; 9) mecanismos para mejorar las exportaciones.

En el final del borrador al que tuvo acceso anoche este diario, el Presidente retoma la cuerda doctrinaria y vuelve a condenar las veleidades electoralistas de los funcionarios. Subrayado, se lee: «
No voy a tolerar que los funcionarios se distraigan con esos temas».

Ahora
De la Rúa, que protagoniza el libreto del enojo contra la pasión electoralista del gobierno, quiere aparecer cabalgando la administración. Y el eje serán las obras públicas.

Por eso dedicó una larga charla en Chapadmalal el fin de semana a escuchar las claves del plan de infraestructura de la propia boca de su creador, el ex ministro
Nicolás Gallo, a quien además llevó a escuchar otro recital de la interminable despedida de Los Chalchaleros. Ayer, la principal cita del Presidente fue recibir por la tarde a Rothamel, un hombre que siempre ha estado en sus equipos de gobierno (y los de Gallo). En un largo repaso de las 77 obras incluidas en el primer tramo del plan y que movilizarán cerca de $ 2.000 millones de inversión, De la Rúa y Rothamel separaron aquellos emprendimientos que pueden comenzar ya mismo y los que pueden demorar por la falta de documentación técnica.

Una de las razones de la designación de
Rothamel es que este funcionario trabó en su actual cargo de administrador nacional de Vialidad una relación muy fluida con los gobernadores que han reclamado obras en ese plan.

Recompensas

Además, cabalga un proyecto de ley que duerme en el Congreso de los senadores por el cual se le recompensan deudas a empresas viales por $ 400 millones. Ese dinero, dice Rothamel, es una inversión en el sector obras públicas. Pero los legisladores le han paralizado ese pago por ley, que el gobierno y algunos representantes de la oposición intentaron hacer aprobar entre gallos y medianoche en la última sesión del año pasado. Lo pararon quienes creen, con alguna razón, que ese reclamo puede ser legítimo como para que el gobierno haga «lobby» para que se pague esa deuda. Pero que no es más legítimo que otros reclamos que el propio gobierno demora, promete pagar en bonos o directamente remite al agujero negro de la ley de emergencia económica.

Esa relación buena de
Rothamel con gobernadores y con empresarios cree De la Rúa para el costo del enojo de José Luis Machinea, que quería imponer a cargo de las Obras Públicas a un empresario del sector privado que, según el propio Presidente, hubiera tardado un año en aprenderse el plan de infraestructura que Rothamel conoce bien. Después de todo 70% de ese programa son obras viales.

El funcionario se ocupó de explicarle al Presidente que este plan de obras es distinto de los que se han aplicado antes y eso simplifica mucho el comienzo de los trabajos. Como el gobierno contrata servicios, no tiene que hacerse responsable de detalles de ingeniería que ahora son trasladados a las empresas privadas, que deben tomar a su cargo todas las responsabilidades que antes asumía el Estado confeccionando pliegos y comprometiéndose a pagar mayores costos y aparecían imprevistos.

Ahora eso lo tiene que prever el privado a su costa para poder cobrar por prestar el servicio
.

Eso es lo que está previsto en la ley de infraestructura que se inspiró en el modelo inglés y que aprovecha la figura del leasing para que el gobierno termine contratando obras ya en funcionamiento y que no aparezca avalando la toma de créditos que podrían perjudicar su perfil como deudor.

Financiamiento

Sin embargo, la primera noticia será el descongelamiento del plan de viviendas. El sistema acordado con las provincias preveía la financiación privada con el Banco Nación actuando como líder de la operación con una tasa testigo de 10%. Con la crisis de octubre los bancos privados se distanciaron mucho de ese valor, que llegó a 17%.

Machinea decidió paralizar el llamado a licitación del plan porque privilegió la negociación con la banca privada del blindaje financiero.
Enrique Olivera, al frente del Nación, tampoco quiso salir solo al mercado con esa tasa de 10% porque sería visto como una agresión al resto del sistema que podría perjudicar al banco.

El viernes pasado el gobierno
logró colocar en línea una tasa mejor para que el Nación no se despegue, como líder del pelotón, con esa tasa de 10%. De ahí que el gobierno se sienta el jueves en condiciones de decir que pone en movimiento la construcción de 30 mil viviendas.

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