Un respiro, no más que eso. Una tregua, hasta que los que no comprenden lleguen a hacerlo, o sigan sin desentrañar a Cavallo, para darle los próximos resultados a nuestra plaza accionaria.
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Mirando desde la cornisa, a solamente un paso de volver a perforar el piso del Merval de finales de 2000, se procuró una levantada mayor y se conformó después el mercado con fijar la cuestión en un módico 0,35 por ciento de mejoría, repitiendo esto con fastidiosa monotonía. Como fijando la marca mínima indispensable, que mantuviera al índice sobre el piso, sin ninguna demostración de fuerza superior.
Con unos $ 25 millones para las nativas, el giro de órdenes estuvo otra vez por encima de lo habitual, algo más de movimiento en CEDEAR, realizando una jornada no tan difícil de transar, pero con las puntas muy cruzadas en niveles de mínima.
Nadie arriesgando más de la cuenta, en un mar de dudas sobre lo que nos espera más adelante.
El mes está perdiendo de cuatro a cinco por ciento, el año un par de puntitos que lo hacen apenas favorable. Un máximo de «423», un cierre de «419», una actuación rutinaria y que solamente tuvo la virtud de no ahondar la caída del día anterior.
Esto no da ningún certificado de garantía, está claro, solamente puso un intermedio para refrescarse.
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