Comprar tiempo y relajar tensiones cambiarias, las claves del acuerdo de la deuda

Economía

La renegociación de la deuda obtuvo una aceptación del 93,5% que debido a las clausulas asciende al 99%. Según un análisis del Centro de Economía Política de Argentina, le permitirá utilizar fondos para otras transferencias y tener mayor margen fiscal.

La renegociación de la deuda con acreedores bajo legislación internacional obtuvo una adhesión del 93,5%, que asciende al 99% debido a las cláusulas de acción colectivas, informó el Gobierno este lunes. Un análisis realizado por el Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) destacó el acuerdo y remarcó que le permite a la argentina “imponer su “curva aplanada” de vencimientos y comprar tiempo en los próximos 5 años”.

El anuncio del porcentaje de aceptación e ingreso de bonistas a la propuesta final de reestructuración de deuda realizado esta tarde fue encabezado por el presidente Alberto Fernández junto al ministro de Economía, Martín Guzmán, funcionarios, legisladores y gobernadores en el museo del Bicentenario.

Allí, Fernández saludó el resultado obtenido en la negociación y apuntó que con este "salimos del laberinto". "No queríamos condenar a la postración a ningún argentino más", aseveró. Argentina hizo dos propuestas a los bonistas. La primera fue presentada en abril y planteaba una recuperación de unos 39 dólares de cada 100 prestados, y fue rechazada. La segunda, arduamente negociada, dará a los acreedores 54,8 dólares por cada 100.

Durante el anuncio, Guzmán señaló que se lograron renegociar u$s66.137 millones permitiendo un alivio de deuda a Argentina de u$s37.700 millones. Además dijo que la tasa de interés baja de 7% anual a 3,07%. "Esto nos dará un horizonte económico suficiente para generar políticas que sean sustentables y permitan el desarrollo", aseguró.

Según un análisis realizado por el CEPA, el acuerdo “permite despejar vencimientos de los próximos años y con ello, recuperar una senda de crecimiento”. De los u$s63.664 millones que vencían entre 2020 y 2024 en todo concepto (capital e interés, deuda pública y privada, ley local y extranjera) “se pagarán sólo u$s 6.116 millones aproximadamente”.

A su vez, apuntaron que permitirá descomprimir la demanda de dólares, un aspecto “importantísimo en una economía como la de nuestro país, atravesada por la recurrente restricción externa”. Al mismo tiempo “permite liberar ingentes recursos fiscales para atender la pandemia y para recuperar el consumo y la producción, y con ello el crecimiento económico”.

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Otro punto a destacar tiene que ver con el acercamiento de las partes. El informe del CEPA sostiene que en el proceso que comenzó en marzo y finalizó en agosto “los acreedores redujeron su oferta 70%, mientras que Argentina la mejoró 35%”. Durante el verano, los bonistas acercaron una oferta inicial al recientemente asumido Alberto Fernández en la cual apuntaban a obtener u$s92 de Valor Presente Neto por cada u$s100 de valor original de cada título, mientras que para febrero la oferta de los acreedores bajó a u$s75.

Del lado del Gobierno, la primera oferta oficial se realizó en abril, con un retraso de semanas debido a la pandemia del coronavirus. Allí se propuso pagar u$s 40 mientras que los bonistas contraofertaron u$s65. “En la propuesta argentina del 5 de julio Martín Guzmán ofreció u$s$ 53 por título. Finalmente, el acuerdo se cerró entre u$s 54,8”, apuntan.

Desde el CEPA señalaron que la reestructuración le permitió al país “imponer su ´curva aplanada´ de vencimientos y comprar tiempo en los próximos 5 años” lo cual “era el plato fuerte de la oferta original”.

Con respecto a la economía real, concluyeron que “se podría esperar un relajamiento de las tensiones cambiarias por un tiempo. A la par, se gana margen fiscal para financiar transferencias a sectores populares (ATP, IFE, Jubilaciones, etc). El eventual acceso al crédito internacional en el mediano plazo podría abaratar la financiación de las empresas en un contexto de pandemia donde el apalancamiento es fundamental”.

Por último, hicieron hincapié en que no se puede dudar "de la buena fe de la negociación argentina, que se mantuvo incluso frente al escenario de pandemia". De ahora en adelante, los cañones apuntarán a la negociación con el FMI.

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