COVID-19: la deuda de familias puede abortar recuperación

Economía

La pandemia puede exacerbar el tenor de las deudas de los hogares a niveles críticos.

La pandemia y el consiguiente parate mundial no pega de manera homogénea ni a países ni a sectores. Pero mientras el casino financiero sigue funcionando, a pleno y a los tumbos, emergen datos globales que podrían conspirar con la recuperación futura de la actividad a nivel mundial. Y uno de ellos es el monto que ha alcanzado la deuda global de las familias en medio de la crisis Covid-19: nada menos que u$s47 billones lo que representa el 60% del PBI global (equivale a 118 veces el PBI argentino). Según el IIF, este monto es incluso mayor al del período previo a la crisis financiera de 2008. Desde ese momento hasta ahora la deuda global de los hogares creció más de u$s 12 billones (30 veces el PBI argentino).

Esto es relevante, e inquietante, porque los millones de despidos, los recortes en las horas trabajadas y la pérdida de ingresos familiares, mientras se amplía el aislamiento social, impactarán sobre la solvencia familiar y profundizarán la retracción del consumo y con ello la reactivación. Así la carga de la deuda se hará más pesada (en términos de ingresos y de bienes) y afectará los niveles de cumplimiento de las mismas. Esto será particularmente significativo en los hogares de medianos y bajos ingresos y con alto endeudamiento. Vale señalar a modo de ejemplo, según datos del IIF, que el 90% de los hogares estadounidenses tienen más del 72% de toda la deuda familiar del país.

Y dado que el 90% de las familias representa la mitad del ingreso disponible de EE.UU., los hogares de ingresos medios y bajos serán mucho más sensibles a las crisis de ingresos del Covid-19. Al respecto la entidad advierte que “la desigualdad en la distribución de la riqueza y la carga de la deuda de los hogares podrían amplificar el impacto del choque Covid-19, lo que agrava la vulnerabilidad financiera y socio-económica”. En particular alerta por una ola de incumplimientos de los préstamos de vivienda. El caso americano es un buen testigo de lo que se puede avecinar en otras partes del globo sobre todo si una recuperación rápida en “V” no se materializa.

En este contexto no puede soslayarse que la mayoría de los hogares de mercados emergentes y fronterizos han visto un aumento en los índices de endeudamiento (incluso mayores a los de 2007) siendo responsables de la mayor parte de la acumulación de la deuda. Estos altos niveles de deuda de los hogares amenazan con una recuperación del consumo ya que la disminución anticipada del ingreso bruto disponible de las familias en el contexto de pérdidas masivas de empleos llevará a los índices de deuda a niveles récord este año. De hecho, un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo estima pérdidas de empleo globales de casi 25 millones, con pérdidas de ingresos en entre u$s 860.000 millones a u$s 3,4 billones. Si bien gran parte de esto probablemente será temporal, los niveles de deuda de los hogares, que ya son altos, se amplificarán.

Por lo que el impacto adverso del Covid-19 podría exacerbar las vulnerabilidades socioeconómicas y financieras; en particular, un gran aumento en la deuda de los hogares en relación con los ingresos o activos podría provocar una reducción significativa en el consumo actual, incluidos los bienes duraderos. “Si bien los hogares con una deuda alta son más sensibles a las perturbaciones de ingresos, el grado anormal de incertidumbre en torno a las perspectivas del Covid-19 probablemente incitará a muchos hogares con deuda baja a recortar gastos a favor de más ahorros precautorios”, señala el IIF.

El aumento de la carga de la deuda y el probable impacto en el consumo podría ser un obstáculo significativo para el crecimiento en muchos mercados emergentes y maduros, particularmente en aquellos donde el consumo privado representa más de la mitad de la actividad económica.

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