Deuda: lanzan primera licitación de junio y esperan guiño de bancos

Economía

Debuta medida que permite a las entidades migrar encajes de Leliq a títulos del Tesoro. Sin pagos esta semana, Finanzas busca un colchón de fondeo de al menos $19.000 millones. A fin de mes vencen $240.000 millones.

Tras acumular fondeo neto en el mercado por $198.700 millones entre enero y mayo, el Ministerio de Economía iniciará mañana su calendario de colocaciones de deuda en pesos de junio. En una semana en la que no deberá afrontar vencimientos de títulos en moneda local, el equipo de Martín Guzmán buscará armar un colchón de financiamiento para empezar a despejar la renovación de los pagos por alrededor de $240.000 millones que se concentran a fin de mes.

Como junio es un mes algo menos exigente, intentará dar una señal con un elevado rollover de cara al desafiante tercer trimestre en el que expiran cerca de $1,3 billones. En la licitación de mañana debutará la medida del Banco Central que permite a los bancos migrar encajes integrados con Leliq a títulos del Tesoro y en el mercado esperan que contribuya a apuntalar las subastas del Gobierno.

La Secretaría de Finanzas ofrecerá cinco letras en busca de a menos $19.000 millones, un monto objetivo que es ampliable. Todos los títulos saldrán sin precio mínimo, es decir, no tendrán un tope de tasa a priori, sino que se ésta determinará durante la propia operación en función de lo que pida el mercado y lo que decidan convalidar los funcionarios. Es una estrategia con la que muestran mayor flexibilidad dentro de un sendero de tasas que consideran sostenibles, afirman en el Palacio de Hacienda.

En concreto, Finanzas reabrirá una Letra a Descuento (Ledes) y una Letra a Tasa Variable (Lepase) con vencimiento el 30 de septiembre, una Ledes al 30 de noviembre y dos Letras ajustables por CER (inflación): una Lecer que expira el 31 de marzo y otra el 23 de mayo de 2022. Una de las novedades es que los instrumentos más cortos son a 111 días de duración, mientras que en la última colocación habían sido de 95 días y a fines de abril llegó a emitir de 61 días. “Adaptamos la estrategia financiera a los plazos e instrumentos que demanda el mercado. Pero la idea es continuar alargando plazos”, señalan en Economía.

La otra gran novedad será la entrada en vigencia de la comunicación A7290 de la autoridad monetaria, que habilita a los bancos a trasladar la porción de encajes que hoy tienen en Leliq (instrumentos de regulación monetaria a 28 días) o una parte de ella hacia títulos del Tesoro con duración de entre 180 y 450 días, ya sean nominados en pesos o CER. Justamente, el objetivo principal de la medida es apuntalar las colocaciones de Finanzas de cara a un calendario de vencimientos desafiante, además de empezar a movilizar un stock de pasivos remunerados del BCRA que supera los $3,7 billones.

La porción de encajes posicionados en Leliq representa hoy el 10% de los depósitos, alrededor de $725.000 millones. Aunque no se espera una migración total, sí se prevé un mayor flujo de cara a las próximas licitaciones. La consultora 1816 lo estimó en $90.000 millones. Esto equivale al 15% del fondeo neto que debe conseguir el Tesoro en el mercado para cumplir con el programa financiero (cubrir el 40% del déficit de 2021 con deuda en pesos) y minimizar la asistencia monetaria del Central, tal como pretende Guzmán para evitar presiones sobre la brecha cambiaria.

Uno de los focos estará puesto en si existe algún desarme de Leliq para suscribir las Lecer, los únicos títulos ofrecidos que entran en el plazo habilitado para los encajes bancarios. De concretarse, le permitiría a Finanzas renovar más deuda hacia el próximo año con letras indexadas. Hoy vencen $301.205 millones en Leliq, por lo que el monto que el BCRA renueve dará algún indicio de lo que pueda pasar el miércoles.

Una de las claves será la tasa que convalide Finanzas para las Lecer, que en el mercado secundario operan con rendimientos reales cercanos al 0% y que el Gobierno colocó en las últimas operaciones a entre 1,5 y 2% más CER. Las Leliq pagan 38% nominal anual pero el Gobierno porteño les fijó un impuesto (del que la deuda del Tesoro está exenta) que reducen su interés al 35%.

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