26 de marzo 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien se lo identifica en esta nota como Gordon Gekko, en alusión al personaje que compuso Michael Douglas en la película «Wall Street». El diálogo es sobre los mercados y la guerra. La conclusión es optimista, porque el operador piensa en una guerra corta que favorecerá la suba de las Bolsas.)

PERIODISTA: La guerra es un hecho. Y el rally que se vaticinaba también. La Bolsa había trepado 10% en Wall Street; el petróleo había caído 20%.. Pero bastó observar los primeros contratiempos para que los ánimos giraran en redondo. De la hipótesis de una guerra breve se pasó a la idea de que el conflicto será, en cambio, largo y penoso. Lo que lo convertiría en un peligroso peso muerto para la débil economía internacional. ¿Será así?

Gordon Gekko: No veo muchos elementos de juicio como para cambiar de opinión. No a esta altura.


P.:
¿Piensa todavía en una guerra corta?

G.G.: Sinceramente, no encuentro una hipótesis más creíble a mano. Digamos dos meses. Tal vez, tres.


P.:
Pero es probable que los mercados no conserven tanta paciencia...

G.G.: Los mercados hasta ahora han reaccionado como se esperaba. Cuando la guerra comenzó -hecho que anticiparon- y cuando se conocieron las primeras bajas aliadas -hecho que los tomó con la guardia baja tras una suba vertiginosa-.


P.:
¿Cree que el modelo de la guerra del golfo sigue en vigencia?

G.G.: Sí. Creo que esa visión estilizada es la que gobierna la toma de decisiones de los inversores. A pesar de las diferencias entre los conflictos.


P.:
Está quedando claro que son conflictos muy diferentes...

G.G.: Son caminos distintos, pero con un desenlace que se piensa será igual. El tiempo dirá...


P.:
¿El retroceso observado en la Bolsa fue sólo una toma de ganancias?

G.G.: Se corrigió una suba demasiado pujante -muy efervescente para obedecer a un único impulso-.


P.:
¿No cree que los mercados hayan cambiado su visión de fondo sobre la guerra?

G.G.: No, hasta el presente hemos dado tres pasos hacia delante y uno hacia atrás.


P.:
Pero han surgido interrogantes por primera vez...

G.G.: Mire, si la guerra se extiende por un par de meses, los mercados tendrán la ocasión de modificar varias veces su punto de vista. Es lo usual. Una semana se espera una guerra corta; la siguiente, se teme que se prolongue y así sucesivamente. Esa volatilidad se alimenta del trazo sinuoso que suelen aportar las noticias y los avatares de la campaña militar.


P.:
¿No cree que la resistencia iraquí supera lo que se esperaba?

G.G.: No. Las fuerzas aliadas, por ejemplo, están llegando a Bagdad mucho antes que lo que demoraron en arribar a Kabul. Sin el paraguas de los extensos bombardeos previos de ablande. Sin milicianos que les abran el camino como en Afganistán. Y, por ende, tomando más bajas.


P.:
Usted temía que Irán se involucrara en el conflicto.

G.G.: Así es. El riesgo mayor, a mi juicio, es -sigue siendo- que la guerra no pueda ser encapsulada en Irak y se derrame a la región.


P.:
¿Piensa en una revuelta en la calle árabe?

G.G.: No. Pienso en un conflicto focalizado con los vecinos de Irak. Irán y Siria, no hay dudas, serán hostiles si llega un nuevo gobierno pro norteamericano en Bagdad.


P.:
El eje del mal conduce a Teherán...

G.G.: Claro. Y el cuadro no acaba allí: los aliados, además, tienen que domesticar a Turquía, que posee un interés directo en la cuestión kurda...


P.:
Como ya se vio.

G.G.: Correcto. Hasta ahora, Turquía ha sido el único dolor de cabeza. El único visible. Primero, porque no cedió el uso de sus bases como para lanzar desde allí un frente norte de ataque. Luego, cuando anunció que sus tropas cruzarían la frontera. Lo que obligó a crear un frente norte y a dirigir tropas aliadas para servir de contención. Todo el mundo está mirando estos sucesos. Sobre todo la calle árabe. No se olvide que hay un compromiso firme de los Estados Unidos en preservar la unidad de Irak...


P.:
Volviendo a los mercados, ¿sigue pensando que para la Bolsa el camino de menor resistencia es hacia arriba?

G.G.: Sí. La Bolsa soportó el chubasco cuando debía -el Dow se mantuvo a flote por encima de los mínimos de julio y octubre del año pasado a pesar de la fuerte erosión que generó Irak desde mediados de enero-. Ahora que los inversores están dispuestos a apostar por una definición favorable, los vientos soplan de cola; creo yo que hasta el entorno de los 9.000 puntos. Ese es el nivel donde fracasaron los intentos anteriores de recuperación. Y ese umbral, pienso, esta vez se puede superar sólo de la mano del éxito militar.

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