Diálogos de Wall Street
(El diálogo se desarrolla con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien se lo identifica como Gordon Gekko por el personaje que interpretó Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema central es la recuperación de las Bolsas después del conflicto con Irak. La caída del petróleo parece ser la clave para una reactivación del mundo, pero todas las variables no están tan firmes como para asegurar qué puede suceder.)
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Gordon Gekko: Los mercados miran hacia adelante. Es lo que se suele decir en estas circunstancias. Es una frase de rigor, pero es cierto...
P.: ¿Qué es lo que los mercados ven que los indicadores económicos ocultan?
G.G.: Un repunte en la rentabilidad empresaria y, ahora que la guerra en Irak concluyó, la posibilidad de recuperar el nivel de actividad económica luego del bajón que se experimentó en los primeros tres meses del año. O antes inclusive. Francia acaba de corregir las cifras del último trimestre de 2002. Y nos enteramos ahora de que ya entonces la economía gala se había contraído 0,1%...
P.: ¿Cuál es la clave realista que puede sacar a la economía mundial de su letargo?
G.G.: La caída del precio del petróleo y el desmonte de la incertidumbre asociada a las tensiones geopolíticas. Tras alcanzar un pico a mediados de marzo, ambas variables se mueven hoy en la dirección correcta.
P.: No será la primera vez que se cancela la expectativa de una recuperación de la economía mundial fechada para los próximos seis meses...
G.G.: Tiene toda la razón. Pero no se equivoque: la suba de los mercados coexiste con un clima de escepticismo sobre la marcha de la economía mundial que se corta con cuchillo. Es una apuesta moderada en términos de lo que se le exige a la economía; apunta más a un nivel de actividad estable que a una franca expansión.
P.: No parece existir espacio para una franca expansión... G.G.: Es un escenario que figura en los pronósticos estándar (del FMI, del Banco Mundial o de la OCDE), pero cuyo horizonte de concreción habrá que extender algo más.
P.: La idea -si lo entiendo bien- es que el mundo evitará caer en una nueva recesión...
G.G.: Correcto. No es poco: se requiere torcer la inercia actual. Quebrar la dinámica que evidencian los últimos indicadores económicos disponibles -muy gobernados en sus pobres valores por los efectos adversos de la guerra en Irak y severas tormentas de nieve.
P.: ¿Es un objetivo alcanzable?
G.G.: Creo que sí. Hace falta que se sostenga el gasto del consumidor norteamericano y británico y que se consolide la zigzagueante recuperación en la inversión en software y equipos (que se interrumpió en Estados Unidos a comienzos de año tras tres trimestres positivos). De lo primero ya hay evidencia.
P.: ¿Y del resurgimiento de la inversión?
G.G.: No. A menos que usted tome como tal la notable performance de las acciones tecnológicas.
P.: Es el regreso de los muertos vivos... Hasta las acciones de Internet -las pocas que se salvaron de la masacre- están en boga.
G.G.: No sea sectario. Todo el NASDAQ participa.
P.: Pero más los papeles más especulativos...
G.G.: Es natural en una suba. Y por otro lado refleja el comportamiento que está en la raíz de este movimiento: la disposición a tomar mayores riesgos que muestran hoy los inversores...
P.: ¿Hay algo de qué aferrarse? ¿Algo más que una mera apuesta a un azaroso futuro?
G.G.: Los balances aportaron el combustible que encendió la mecha. Tenemos ya un panorama muy avanzado de las ganancias de las compañías a lo largo de los tres primeros meses del año. Y los resultados son positivos a pesar de las asperezas de la economía. Las firmas que componen el índice S&P500 proyectan -en los últimos doce meses- un aumento de 12%-13% en las ganancias por acción.Y esto supone un crecimiento superior en 5 puntos en relación con las expectativas a comienzos de abril.
P.: ¿Y en el caso de las compañías tecnológicas?
G.G.: Se esperaba un avance de 10% y nos acercamos a un registro de 16 por ciento.
P.: ¿Esta tendencia se puede extrapolar para lo que resta del año?
G.G.: Hay distorsiones importantes. El alto precio del petróleo infló las cifras. Y, ciertamente, las ganancias de las compañías que operan en Europa cuando son medidas en dólares vuelan; simplemente por el efecto de la apreciación del euro. Es un impacto de más de 20%.. Es temprano -sugiero- para cantar victoria. Pero es material más que abundante para movilizar un «rally» como el actual.
P.: ¿Piensa que el dólar permanecerá en una posición endeble?
G.G.: Sí. Anualizado, el déficit de la cuenta corriente ya alcanzó a 5,2% del PBI. Y el déficit fiscal está lanzado a una velocidad de crucero de 4% del PBI. Normalmente, uno buscaría un perfil bajo en estas circunstancias. No agitar olas.



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