Periodista: La economía se abre camino. Con paso firme. EE.UU. sumó 4,8 millones nuevos puestos netos de trabajo en junio, a pesar de la pandemia que ataca de nuevo. La tasa de desempleo volvió a caer, a 11,1%, y está más cerca de alcanzar 10% que de superar 20% como podía pensarse.
Diálogos de Wall Street
La economía avanza, el rally de la Bolsa dobla la apuesta. Y no es por el "put" de la Fed, sino gracias a los calls del Partido Comunista chino. Gekko nos explica los entretelones.
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Gordon Gekko: La medición se hizo antes de que los estados más afectados tuvieran que empezar a dar marcha atrás con sus medidas de relajamiento. No es un tema trivial. Ya estaríamos hablando de un nuevo ciclo si el virus se hubiese retirado de la escena.
P.: ¿Cree que la recuperación podría abortarse? ¿O peor aún, que ya lo haya hecho?
G.G.: La expansión continúa. Es lo que señala la evidencia. El informe ISM no manufacturero, que cubre la marcha del sector servicios, el más golpeado por la crisis, creció en junio por primera vez tras las fuertes caídas de abril y mayo.
P.: ¿Con información posterior al rebrote de los contagios?
G.G.: Los cuestionarios se envían a principios de mes, pero las respuestas, en su mayoría, se demoran hasta el final del período. Es la modalidad habitual, no hay una fecha fija preestablecida. La mejoría de la actividad de negocios es robusta, el salto mensual más poderoso jamás registrado, pero hay que tener muy en cuenta que se viene de un piso extremo.
P.: ¿Y qué se dice del covid-19 y sus implicancias?
G.G.: Las nuevas órdenes se están incrementando con rapidez. Crecen en 14 de las 17 ramas analizadas. En la Construcción, el repunte de las ventas es “tremendo” y hay problemas de oferta, amén de escasez de materiales, comenzando por la falta de provisión de madera. El tono general es más bien de optimismo moderado, con dos preocupaciones en la mira: el coronavirus y los disturbios sociales recientes.
P.: ¿Cree que el empleo va a poder seguir recobrando su nivel? Ya son 7,3 millones de puestos generados en los dos últimos meses. California y Texas, por caso, ordenaron el cierre de bares y restaurantes, el renglón que lideró las reincorporaciones.
G.G.: La dinámica del mercado laboral es muy compleja. En junio, 7,8 millones de desocupados consiguieron un trabajo. A la par, 3,8 millones lo perdieron, también en junio, y están desempleados. Varios millones dejaron la fuerza laboral, hay muchos otros que ingresan. No existe una única historia, son millares que tienen su propia trayectoria. A fin de mes, inclusive, podrían vencer muchos planes de beneficios de emergencia si es que el Congreso no renueva su apoyo. Todavía hay un “pool” de más de 10 millones de desocupados de naturaleza temporaria que debería estar volviendo al trabajo. Mientras en paralelo se detecta un incremento de los desempleados permanentes.
P.: Habrá más empleo, y también más desocupación crónica, aunque parezca contradictorio.
G.G.: Piense en todos los sectores y tareas que descansan en la interacción física entre las personas, y que no van a volver a retomar la actividad de antaño mientras la enfermedad no tenga cura.
P.: ¿Terminó la recesión? ¿Comenzamos un nuevo ciclo? La Bolsa no tiene dudas. Con pandemia en alza o no, poco le importa y dobla la apuesta.
G.G.: Se debate -fin de la recesión, sí o no - a sus espaldas. Las cotizaciones no miran atrás, van muy por delante.
P.: En la Gran Recesión de 2007-2009, China fue un jugador clave para salir del pozo. Nadie proveyó más estímulo ni más rápido. Su papel actual, en cambio, fue mesurado. Hasta que de repente, la prensa china -o sea, el Gobierno de Beijing- nos enfatiza que un mercado bull bursátil es “hoy más importante que nunca”.
G.G.: Tanto hablar del “put” de la Fed que nos olvidamos de los “calls” que nos podía regalar el Partido Comunista.
P.: Se desató una manía. La Bolsa de Shanghái se disparó 5,7%. Lo más llamativo es que las Bolsas de Occidente se treparon al estribo. ¿Ya no les preocupa la confrontación, la guerra comercial o la saña de Trump?
G.G.: Ni la trampa de Tucídides. Mucho menos, el drama de Hong Kong y la nueva ley de seguridad nacional. ¿Quién lo diría? Tras el covid, la obsesión es la de Ícaro, volar más y más alto.



