1 de marzo 2023 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Qué nos depara la Fed en su reunión de marzo, Gekko?

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Periodista: La inflación de enero fue muy alta. Sobre todo, la medición que privilegia la Fed. La economía pisa de nuevo el acelerador. Y los halcones del banco central juegan abiertamente con la idea de volver a una suba de tasas de medio punto para aplicarla en tres semanas. ¿No es un milagro que la Bolsa no se haga trizas? ¿Qué la sostiene?

Gordon Gekko: Se sostiene, hasta ahora, en la media de 200 ruedas. O sea, en la cuerda floja. No es un milagro porque la exposición es liviana. Sí quizá sea un portento que la volatilidad implícita de las acciones -el índice VIX- se mantenga moderada. La Bolsa devolvió, eso sí, todo lo que ganó en un enero muy exuberante.

P.: Cuando los astros -la actividad, la inflación y las necesidades de la Fed- se habían alineado.

G.G.: Con la data de diciembre, o más bien, del último trimestre del año pasado, teníamos la postal del aterrizaje suave. La envidia de Paul Volcker. Ya no más.

P.: Todo se complicó a partir de la sorpresa de la creación de medio millón de puestos de trabajo en enero.

G.G.: Esa fue la primera noticia. Pero enero fue muy fogoso en su conjunto. Demasiado. Empleo, gasto de consumo, inflación. Todo ocurre en simultáneo, aunque las noticias nos llegan de forma escalonada. El último dato, el deflactor del consumo personal, arrojó un aumento de 0,6% mensual. No importa lo que se mire. Ya sea la inflación promedio, la inflación núcleo o la mediana de la variación de precios. Es una recaída en un offside importante cuando habíamos abandonado las posiciones muy adelantadas.

P.: Teníamos la foto de un aterrizaje y ahora vemos una película donde todo parece acelerarse. ¿Sufrimos una ilusión óptica o es que cambió el guion de repente?

G.G.: Buena pregunta. Deberíamos tener una buena respuesta a fin de marzo. En principio, cuesta creer que la realidad sea tan volátil como la data. Las cifras de febrero podrían aclarar el panorama. Que el mercado laboral es una roca no se discute, pero que su vigor creciera tanto en enero no estaba en los cálculos. Y es difícil de creer que sea así después de una dieta monetaria expeditiva y rigurosa.

P.: La Fed tiene hasta el 22 para tomar su decisión. Verá una ronda más de indicadores para sacarse las dudas.

G.G.: Si febrero no se retrae sensiblemente, no hace falta que repita los bríos de enero, la Fed no tendrá dudas en regresar a una inyección de medio punto de suba de tasa. Aunque le puedan quedar dudas sobre la verdadera fortaleza de la economía y de la inflación. Preferirá tomar los riesgos.

P.: Los mercados, sin embargo, siguen comprando la noción de un aumento de un cuarto de punto este mes. El medio punto se completaría con otros 25 puntos base de incremento recién en mayo. ¿No es una visión muy condescendiente?

G.G.: Es compatible con la idea de que lo registrado en enero es más una aberración que la habilitación de una nueva tendencia y la supresión del aterrizaje. Pero, la visión de los mercados también incluye una tercera suba de tasas de 25 pbs en junio. James Bullard, que es un halcón, que insistió en enero en la tesis del medio punto, tiene en mente llegar a mitad de año a exactamente el mismo punto de destino. Una tasa terminal de 5,50%. Bullard y Loretta Mester (la otra vocera del medio punto) son más frontales que los mercados, simplemente. No son más agresivos en términos de recorrido.

P.: Si la data no se retracta, entonces habrá que repensar la partida.

G.G.: Los mercados no tendrán problema en asimilar la variante del medio punto. Toda esta conversación preliminar prepara el terreno, por si es que hace falta transitarlo.

P.: Pero el mapa de puntos también tendrá que cambiar. ¿O me equivoco? ¿No querrán los halcones elevar el alcance de su vuelo?

G.G.: Si la tasa trepa medio punto ya estaría en el nivel terminal de 5,25%. Si se toma esa decisión porque la data “recalienta”, ¿se pensará que ya está el trabajo finalizado? O mejor dicho, que la política monetaria, en piloto automático, desplegando sus efectos rezagados, podrá poner en caja a la inflación. Así lo creyó el Banco de Canadá. Dudo que lo crea la Fed hasta no ver, como mínimo, un salto pronunciado de la tasa de desempleo, hoy en 3,4%. La tasa terminal subiría un cuarto o medio punto más. Y un par de voces, en 19, no muchas más, quizás se arrimen a 6%. Pero esto ya es prueba y error en el margen, y no repartir mandobles a mansalva.

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