Periodista: China puede ser un “factor de riesgo” para la economía de EE.UU., dice la secretaria del Tesoro, Janet Yellen. Y no porque rebose de energía y dinamismo y sea un competidor estratégico cada vez más formidable. No. Son los dramas de su economía -la desaceleración de la actividad, la deflación en ciernes, la debilidad del renminbí y las penurias de la industria de la construcción- los que encienden la alarma. ¿Qué tan grave es la situación? ¿Cuánto complica la marcha de la economía global?
Diálogos de Wall Street
¿Es China una amenaza para el aterrizaje suave, Gordon Gekko?
-
Advierten que la industria automotriz china avanza con fuerza y se perfila para quedarse con gran parte del mercado
-
China busca reducir la dependencia de la soja de EEUU y cambia la dieta de sus cerdos
Gordon Gekko.
Gordon Gekko: El Gobierno publica cada vez menos estadísticas. Es sugestivo. La tasa de desempleo entre los jóvenes es la última supresión. La situación si no es grave debe ser preocupante. Por lo menos para las autoridades.
P.: El que calla, otorga. El que oculta, también.
G.G.: China nunca dejó de ser una “caja negra”. Sabemos que no sabemos todo lo que ocurre. O cómo se resuelve. La tendencia a una mayor opacidad no es alentadora. Por fortuna, el mundo aprendió a vivir relativamente desacoplado de Beijing desde la pandemia. Son tres años ya, plagados de cortocircuitos y fricciones. Que China se complique no es bueno, pero está muy lejos de ser un golpe de gracia (como pudo serlo diez o quince años atrás, en la recuperación pos Lehman).
P.: ¿El aterrizaje suave puede prescindir de una China saludable?
G.G.: 2022 fue el año que vivimos en peligro. Irónicamente, el encierro de China por el covid fue crucial para domar la inflación en la segunda mitad del año. Sobre todo para neutralizar el shock en los precios de la energía y las materias primas que provocó la invasión rusa a Ucrania. EE.UU. tuvo una recesión “técnica” en el primer semestre, un bache transitorio de producción, y luego rebotó con mucha fuerza hasta el presente. La ausencia de China -en el segundo semestre de 2022- no fue un obstáculo. Y que ahora trastabille tampoco lo es.
P.: ¿Está seguro?
G.G.: No sé si le prestó atención a Jackson Hole. La Fed está incómoda porque el crecimiento es excesivo, no porque escasee. Y se va a ocupar de moderarlo. Si China tiene la gentileza de apaciguar el suyo, mejor todavía. El presidente Biden, con la cabeza puesta en el calendario electoral, se lo va a agradecer.
P.: ¿Exagera Yellen?
G.G.: No le está hablando a los mercados. Eso es claro. Está vendiendo la actual fase de acercamiento con China de la política exterior resaltando la posición de fortaleza de Washington. Es un esfuerzo importante. Viajó el secretario de Estado, ella misma; ahora está Gina Raimondo, la secretaria de Comercio. China tiene problemas. Es el momento de negociar con ellos y obtener concesiones.
P.: Las grandes compañías constructoras chinas están en dificultades. Evergrande se acogió al Capítulo 15 en los EE.UU. para preservar sus activos mientras reestructura su deuda. ¿No puede venir un golpe por ahí?
G.G.: Todo es posible. Hoy luce muy poco probable. Hemos tenido crisis financieras provocadas por trastornos más pequeños, sí. La suerte de la caja de conversión de Hong Kong fue un drama que tuvo a todo el mundo en vilo en 1998. Eso es cierto. Dicho esto, el impacto de Evergrande sobre los mercados se puso a prueba con sus impagos de 2021. Y no pasó nada. El efecto sorpresa desapareció.
P.: Pero el problema creció. Y son más compañías las que están en la picota.
G.G.: Seguro. China se ocupará si la cosa pasa a mayores. Esa es la idea. Si algo se le reconoce a Beijing es que sabe lavar los trapos sucios en casa sin afectar a los demás. Todo dentro de la caja negra.
P.: ¿Hay que despedirse de las tasas “chinas” de altísimo crecimiento?
G.G.: Ya son historia. La población cae y envejece. Es otra realidad.
P.: ¿Qué esperar? La meta del PBI de 5% para este año luce inalcanzable.
G.G.: Su cumplimiento tampoco es la obsesión oficial de antaño. Tal vez se arañe 4,5% interanual. Pero en el margen, la expansión se frenó.
P.: ¿Es la coyuntura? ¿Es el modelo, que se agotó? ¿Es el avance de Xi Jinping y el Partido sobre la iniciativa privada? ¿Qué piensa?
G.G.: Si usted invierte 42%-44% del PBI y apenas crece debe revisar la máquina porque es evidente que no funciona bien. Invertir en construir inmuebles que no tienen mercado se agotó. La inversión tiene bajísima productividad. El consumo, dados los niveles de ingreso, es módico. Las reformas deberían apuntar por ahí. Crecer 3% debería ser accesible.
- Temas
- China
- Wall Street
- Janet Yellen




Dejá tu comentario