13 de septiembre 2023 - 00:00

Diálogos de Wall Street

Madura la suba de tasas, y se acerca su epílogo en EE.UU. y Europa, pero recién comienza en Japón. ¿Qué cabe esperar, Gordon Gekko?

Gordon-Gekko Diálogos

Periodista: ¿Se acerca el final de la suba de tasas? ¿Y no solamente en los EE.UU.? ¿También en Europa?

Gordon Gekko: Sí. No hay dudas. Y también nos arrimamos al comienzo del ajuste en Japón, la única economía avanzada que todavía conserva las tasas bajo cero. Si algo sale mal y las condiciones financieras se tensan más de lo debido, busque la raíz del problema más ahí que donde ahora hay que maniobrar una sintonía fina de la política monetaria.

P.: ¿Cuál es la visión? ¿La Fed se cruza de brazos la semana próxima aunque la inflación de agosto, impulsada por el salto punzante del precio del crudo, haya vuelto a las andadas?

G.G.: Así es. Una golondrina no hace el verano. Ni su ausencia, el invierno.

P.: Pero si se repite, la suba de tasas no habrá terminado.

G.G.: Ese es un tema abierto para noviembre. Después de escuchar a la última oleada de oradores de la Fed, o de leer al oráculo semioficial del Wall Street Journal, está claro que ya no nos corren las urgencias.

P.: ¿La inflación está dominada?

G.G.: Ya no se la considera en rebeldía. Claro que la subordinación no es todavía completa. Un cuarto de punto de suba antes de terminar el año tiene un 40% de probabilidades de ser ejecutado. Y que el mapa de puntos que se difunda la semana próxima incorpore otro escalón en la tasa terminal – y la lleve a 6% - es también altamente probable. Pero la política monetaria es restrictiva y presiona a la inflación a la baja. Quizás necesite refuerzos; tal vez, no. Se verá en un par de meses. Con los datos en la mano. No hay prisa por actuar.

P.: El jueves se reúne el BCE en Fráncfort. Existe un cruce de opiniones donde antes mandaba la convicción de que un aumento de un cuarto de punto era inexorable. ¿Puede ser que se instrumente también una pausa allí, la primera, y que se deje pendiente la suba para octubre?

G.G.: Si se opta por una pausa, será agresiva. Si la tasa aumenta, será una suba “pacifista” que sugerirá una pausa en la reunión próxima.

P.: ¿Cuánto pesa la desaceleración de la eurozona, y los altos riesgos de una recesión en Alemania, vis a vis el comportamiento de la inflación ?

G.G.: Es la razón que archiva el escenario de un “crescendo”, de una escalera de tasas en alza. Lo mismo ocurre en Gran Bretaña. Canadá que estrenó el modo pausa en enero, y luego lo retomó, volvió a darse un descanso. Con un mensaje: todavía puede haber nuevos aumentos. Son realidades nacionales distintas que ameritan soluciones diferentes pero, después del raid furibundo de la banca central, hay que dosificar la agresividad. Es un milagro que no haya recesión. Y también que el desborde de la inflación haya podido contenerse, y decline. Son dos milagros tomados de la mano, pero no hay que abusar tampoco.

P.: ¿Cree que Japón, que todavía tiene una tasa de menos 0,1%, si la mueve, puede ser paradójicamente el que ponga en jaque la pax financiera, y se convierta en el elefante en el bazar?

G.G.: Si lo hubiera hecho en octubre volábamos por los aires. Hoy el riesgo es mucho menor. El ahorro japonés es importante, y por ende, lo que hacen sus inversores institucionales. El yen es una moneda de financiación muy utilizada, y cambios drásticos de su política monetaria podrían causar un tsunami en un mercado internacional apalancado. Es evidente que la inflación en Japón ya no es cero ni desdeñable y que hay que producir cambios. Lo que se debe evitar son las sorpresas bruscas.

P.: ¿No estamos en manos de Powell o Lagarde sino de Kazuo Ueda?

G.G.: Solamente si se equivoca. La prudencia con la que comunica sus intenciones es un acierto. Primero nos avisó que flexibilizaba la política de control de la curva de bonos sin relajar la política monetaria. Ahora dice que la tasa puede empezar a subir hacia fin de año. Quizás recién en marzo se produzca el primer aumento. Así nos da tiempo para acomodar los portafolios y ajustar el endeudamiento.

P.: ¿La suba de las tasas largas tiene su origen aquí?

G.G.: Menos de lo que podía pensarse. De hecho, desde que Ueda levantó la perdiz, según las estadísticas, los inversores japoneses no vendieron sino que acrecentaron sus tenencias de bonos internacionales. El cortocircuito que vimos ocurrió en el mercado del Tesoro. Janet Yellen decidió colocar mucho papel (1 billón de dólares en el trimestre) y no nos avisó antes. Y ahora hay que absorber un alud de deuda corporativa. Si la data económica no se moderaba, la saga de las tasas largas iba a complicarse. Por eso importa que Japón siga así y no haga olas.

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