Las restricciones financieras continuarán por mucho tiempo más e, incluso, deberían ser ampliadas, si continúan la actual situación fiscal y la iliquidez dentro del sistema financiero. Esta es la conclusión del último informe preparado por la Fundación Capital, donde se afirma que la bancarización forzada y las limitaciones para el retiro de efectivo de los bancos «serán cada vez más cerradas y permanentes», ya que «pese al 'corralito', los depósitos totales cayeron 900 millones de dólares durante los primeros veinte días de diciembre. Esta baja se encontraría explicada por la transformación coercitiva de depósitos a plazo fijo de las AFJP en Letras del Tesoro.
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La entidad que dirige Martín Redrado asegura que el «deterioro de la convertibilidad se agudizó», ya que el respaldo en reservas líquidas descendió de 100 por ciento a fines de noviembre de 2001 a 84,7 por ciento en la actualidad. Esto sucede «ya que la asistencia por parte del Banco Central da las entidades implica la expansión de crédito interno hacia el sistema financiero, que se financia utilizando reservas excedentes por sobre las necesarias para cumplir con la convertibilidad».
Además, menciona la Fundación Capital, existe un importante Riesgo Sistémico, dado que el cepo financiero «no pudo frenar el fenómeno de -vuelo a la calidad-entre las entidades bancarias», con lo cual «los ahorristas desplazan sus fondos desde los bancos que perciben como más débiles, favoreciendo a las instituciones consideradas más sólidas».
El informe menciona, además, que «si el sendero de la política económica se aleja de un esquema de equilibrio fiscal creíble y predecible, recuperar confianza será «una tarea imposible».
En otro capítulo, la Fundación habla que desde el Banco Central, se inyectaron fondos por 2.000 millones de dólares, mediante el mecanismo de pases activos y redescuentos por liquidez. Además, durante este mes los depósitos en moneda extranjera saltaron de 71,5 a 75 por ciento del total de imposiciones. Como conclusión se afirma que «la agudización de la crisis financiera producto del estallido sociopolítico de los últimos días no deja margen para una pronta liberalización del sistema financiero. Por el contrario, el escenario que se insinúa es de un férreo control sobre las reservas y depósitos».
Desafío
La entidad asegura luego que «la Argentina queda con un esquema cambiario y financiero que no favorece un rápido apoyo externo por parte del FMI» y que «ahora el verdadero desafío del nuevo gobierno radica en recuperar la confianza bajando significativamente el riesgo fiscal y financiero». En tal sentido, estimó que el gobierno «debe propiciar la búsqueda del déficit fiscal cero, mediante una ley convenio entre Nación y provincias».
La Fundación Capital reclama luego: «Avanzar con un programa económico que introduce una tercera moneda no convertible y mantiene las restricciones cambiarias y financieras sólo tiene sentido si el gobierno utiliza este instrumento como un paliativo para la búsqueda de equilibrio fiscal». Al respecto, consideró que «ninguna alquimia monetaria (ya sea una nueva moneda no convertible o devaluación lisa y llana del peso) corregirá el desequilibrio fiscal estructural de la Argentina».
No obstante, dijo que «resulta más fácil y eficiente controlar una única tercera moneda que una serie de bonos provinciales con distintas características y diferente calidad».
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