Difícil meta para veinte provincias
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Es que justamente los peronistas ratificaron ayer su rechazo a cualquier intento de la gestión de Fernando de la Rúa de reducir la masa de dinero destinada a las provincias.
• Reputación
«Bajar los ingresos de las provincias es bajar los salarios de los trabajadores y reducir aun más la actividad económica», expresó el bonaerense Carlos Ruckauf, cuya provincia no goza de buena reputación en lo que a déficit cero respecta.
Oficialmente, Buenos Aires proyecta a diciembre de este año un rojo de $ 1.650 millones pero algunas fuentes estiman que el déficit superará los $ 2.000 millones.
La provincia que gobierna Ruckauf es el problema número uno: concentra casi 60 por ciento del déficit provincial y la rigidez de su gasto complica ajustes inmediatos.
Tampoco resultará fácil con tres mandatarios radicales: el mendocino Roberto Iglesias programó un déficit de $ 130 millones, el chaqueño Angel Rozas uno de $ 128 millones y el entrerriano Sergio Montiel cerrará 2001 con un rojo de $ 118 millones.
Al margen de las que presentan superávit, sólo Corrientes y La Pampa (con 6 y 15 millones de rojo respectivamente), el resto tendrá serios inconvenientes para avanzar con el plan de déficit cero integral.
Los números no son alentadores para la aspiración de Cavallo.
Ruckauf se animó a recomendar a la Nación su fórmula de «una estructura de gobierno más pequeña», es decir el cierre de algunos ministerios, como Salud y Educación. El argumento apunta a que, si la mayoría de los establecimientos educativos y de salud fueron transferidos a las provincias, no tiene sentido mantener tamaña estructura a nivel nacional.
Otros gobernadores que también salieron ayer a defender su coparticipación fueron el santacruceño Néstor Kirchner y el jujeño Eduardo Fellner. «Si se vuelve a avanzar sobre los fondos coparticipables, la situación se tornará marginal y se agravará en algunas provincias», anticipó el primero.
Pero todas estas posturas tomarán cuerpo cuando el Congreso Nacional debata finalmente sobre la creación de una nueva ley de coparticipación federal de impuestos.
• Déficit
En lo que respecta a los datos duros, como se indicó, son gran minoría los distritos que proyectan balances positivos al cabo de este año.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires estima un saldo a favor de $ 64 millones, a la vez que San Luis y Santiago del Estero planean superávit de $ 62 millones y $ 57 millones, respectivamente. En estas dos provincias explican que su aventajada posición se debe a presupuestar todos los programas y a utilizar racionalmente el superávit (San Luis), y a realizar ajustes salariales desde 1995, entre otras medidas (Santiago del Estero).
El caso de Córdoba tiene una veta alentadora para este año, ya que si bien tiene previsto un rojo de $ 97 millones, de concretarse la privatización, por ahora postergada, de la Empresa Provincial de Energía (EPEC), obtendría un saldo positivo de $ 303 millones.
El resto de los distritos (20 en total, contando a Buenos Aires) no estaría cumpliendo, al menos en las proyecciones, la meta exigida por Cavallo -en verdad por el FMI- y en estos momentos se desvive en medidas de ajuste de diversa complejidad, pago de sueldo estatales en bonos incluidos.
Las estimaciones oficiales indican que el balance total a fin de año dejará un déficit de $ 2.760 millones que, si bien es menor al de 2000, no hace falta aclarar que no satisface en lo más mínimo las aspiraciones de los funcionarios del Ministerio de Economía de la Nación.




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