26 de noviembre 2000 - 00:00

Diputados aprueba mañana el Presupuesto 2001

No debería resultarle difícil al gobierno conseguir la aprobación del Presupuesto Nacional para el 2001 mañana, en la sesión especial convocada en Diputados. De acuerdo al borrador de modificaciones que Economía definió el viernes pasado, tal como adelantó Ambito Financiero, el oficialismo eligió acordar con todos los sectores y acceder a muchos más pedidos de mayor gasto que los que se imaginaban hace un mes.

Dentro de esa lista está el mantenimiento de la exención al Impuesto a los Combustibles en la región patagónica, al Consumo de Gas en esa misma zona, el mantenimiento del Fondo Especial del Tabaco y el incremento de $ 45 millones en el subsidio especial a La Rioja, que así vuelve a los $ 145 millones que recibió este año.


Claro que tanta armonía tiene un costo: un déficit sensiblemente mayor para el año próximo, $ 7.000 millones devengado, incluso un poco por encima de lo anunciado por
José Luis Machinea cuando lanzó el último paquete de medidas.

Así se entienden mejor las declaraciones que realizó Chrystian Colombo durante el fin de semana apelando al déficit fiscal como una herramienta de crecimiento, un camino que el gobierno había desechado casi como una herejía en diciembre de 1999.


Reacciones

Cuando el sábado al mediodía el propio Machinea, Mario Vicens, Horacio Pernasetti, Jesús Rodríguez y el encargado de la negociación presupuestaria en Diputados, Raúl Baglini, salieron de la residencia de Olivos con el Presupuesto 2001 definido sabían que les esperaban dos reacciones.

Una vez anunciado en Olivos el acuerdo final
Baglini remitió copias por e-mail a Oscar Lamberto y Jorge Remes Lenicov del PJ, Carlos Baldrich del cavallismo y Carlos Balter, demócrata de Mendoza.

Desde el justicialismo hubo un cauto apoyo a los cambios en el dictamen del proyecto.
«Hay que analizarlo con el bloque y es casi seguro que no apoyaremos muchas cosas, pero esto es mucho más votable que lo firmado antes», dijo el santafecino Oscar Lamberto. Muchos provinciales opinaron lo mismo, no podían hacer otra cosa ante el restablecimiento de los subsidios a todas las actividades que habían sido recortadas.

Pero también comenzaron las críticas de quienes ven en este nuevo Presupuesto 2001 una marcha atrás en el control del gasto, aunque nominalmente éste no se haya incrementado.


Menos recursos

Es que el cálculo de mayor déficit incorporado al presupuesto -$ 7.000 millones tomando el gasto devengado y $ 6.500 millones bajo el criterio de caja-en realidad no está referido en su totalidad a un mayor aumento del gasto sino a la baja en la proyección de recursos.

Así, con relación al cálculo hecho en el proyecto original del Presupuesto 2001, hay una merma de $ 1.512 millones en los recursos, provocada por una baja en la recaudación impositiva producto del menor crecimiento, por la baja de la alícuota del impuesto a los intereses pagados, por el pago de la garantía de coparticipación a las provincias.


En el gasto hay una suba en relación con el dictamen anterior de casi $ 570 millones.Y allí están casi todos los acuerdos y compromisos que el gobierno cerró con todos los sectores.
Hoy el bloque de la Alianza de Diputados debatirá internamente el nuevo esquema del Presupuesto 2001 para preparar la votación de mañana. Lo mismo hará el justicialismo. Lamberto preparaba el fin de semana un informe resumido para sus compañeros de bancada.

Ilusión

Pero paralelamente a esto el gobierno quiere jugarse otra carta. Intentar que el Senado apruebe el presupuesto el miércoles de esta misma semana, es decir un día después que Diputados, algo que no se recuerda en los últimos años. Para lograr esta ilusión el gobierno trabajó en varios frentes. Mien-tras se delineaban las últimas negociaciones en Diputados, Baglini ya había comenzado a discutir con el peronista pampeano Carlos Verna, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado. Juran los radicales que allí ya está todo acordado. Pero resta saber si Verna podrá convencer al resto de su bloque.

A favor de esto jugaría que los senadores no tienen demasiadas ganas de ser convocados para sesiones extraordinarias. Si esto fuera cierto el presupuesto debería convertirse en ley esta semana, ya que el 30 de noviembre el Congreso termina sus sesiones ordinarias.

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