11 de noviembre 2003 - 00:00

Diputados intentan subir el gasto en $ 7.000 millones

Diputados oficialistas y radicales sufrirán mañana la tentación de aumentar hasta $ 7.000 millones el gasto durante la aprobación del Presupuesto Nacional 2004 en el recinto. Mario Cafiero y Claudio Lozano, todavía desde afuera, presentaron un dictamen alternativo que propone subir sueldos y más obras públicas. Quieren obtener fondos aumentando las retenciones a la exportación de soja y denuncian que se subestimaron ingresos por $ 3.000 millones en el cálculo del gobierno. El problema es que los diputados oficialistas creen lo mismo y podrían complicar al gobierno. El propio Roberto Lavagna pronosticó más crecimiento que el pautado en el Presupuesto, pero como estrategia reservó esos mayores fondos para manejo del gobierno. Los diputados ahora están tentados a distribuirlo ellos mismos.

La tentación para los diputados será mucha mañana. Ingresarán al recinto de sesiones a debatir el proyecto de Presupuesto Nacional 2004 con la idea que se puede aumentar el gasto unos $ 7.000 millones más que lo establecido en el proyecto enviado por el gobierno y el dictamen que la Comisión de Presupuesto y Hacienda firmó la semana pasada. El incentivo a «pecar» llegó esta vez desde la oposición. Fueron Mario Cafiero, en sociedad con Claudio Lozano (que asumirá en diciembre pero asesora), quienes presentaron un dictamen alternativo elevando el gasto en planes sociales, proponiendo aumentar sueldos y más obras públicas para las provincias -un clásico canto de sirenas en el Congreso-. Todo financiado con un aumento a 35 por ciento de las retenciones a la exportación de soja, reconocido como oro verde en el Parlamento, y por otros $ 3.000 millones en recursos extra que creen el gobierno escondió de las proyecciones de recaudación para controlar en 2004 directamente desde el Ejecutivo.

El problema para el bloque peronista, comandado por el bonaerense José María Díaz Bancalari, es que muchos diputados ya se han sentido seducidos por la idea de «llevarse» más recursos para sus provincias y «alguna obrita extra». La historia, para colmo, les da la razón ya que fue normal, sobre todo en épocas de Carlos Menem, que se agregaran artículos con partidas adicionales o avales del Tesoro durante la etapa final de la aprobación del Presupuesto en el recinto de sesiones.
Basta recordar que el horario ideal para hacerlo era hacia la madrugada, cuando los funcionarios de la Secretaría de Hacienda habían bajado la guardia.

Además, algo de razón tiene Cafiero cuando calcula más ingresos reales para 2004 que lo proyectado en el Presupuesto, por lo menos apelando a la propia lógica que utilizó esta vez Roberto Lavagna.

Los propios diputados peronistas están convencidos de que existen «escondidos» en el Presupuesto 2004 unos $ 3.000 millones en recursos. El origen de esa convicción es que el gobierno fijó una pauta de crecimiento de 4% del PBI, cuando el propio ministro vive declarando que la economía crecerá más que ese número. Sea eso cierto o no, hay que entender que en el Congreso están seguros de que es la verdad.

Frente a esto, el gobierno de Néstor Kirchner optó por enviar a los legisladores un proyecto «conservador»: «Hay que mantener bajo el gasto porque, si reconocemos mayores ingresos, van a intentar gastar más. La mejor forma es decir que crecemos menos y administramos todo el excedente», dice el principio aplicado por los funcionarios.


• Explicaciones

Esa lógica, que deja para administración directa del Ejecutivo la mayor recaudación que podría obtenerse en 2004, es una de las explicaciones de por qué el gobierno le pidió tantas facultades especiales -como nunca en la historia argentina- al Congreso para llevar adelante la ejecución presupuestaria: manos libres para disponer el destino de esa supuesta mayor recaudación.

La idea ahora podría volverse en contra del ministro ya que su estrategia no fue tan secreta o, de hecho, era imposible de esconder.

Bajo esta premisa, todos los diputados escucharán desde mañana la propuesta de Cafiero y se sabe que no hay nada peor que a un peronista lo «corran por izquierda». Para intentar controlar la desbandada, Carlos Mosses, secretario de Hacienda, estará presente toda la sesión desde el Palco Bandeja, al mismo nivel y bien cerca del bloque peronista.

Deberá luchar con la idea de muchos diputados de que esta vez, a diferencia de años anteriores, sí hay más plata para gastar y el gobierno no quiere dejar a los legisladores que decidan cómo.

• Antecedentes

La «tentación de la soja» obviamente estará presente. Los diputados creen que el campo está recibiendo ingresos récord gracias al precio internacional de la soja -dato concreto de la realidad- y por lo tanto escucharán con respeto la propuesta de Cafiero de subir las retenciones a la exportación de ese producto.

Y todos recordarán otro antecedente, casi único en la historia parlamentaria, fuera de la propuesta que ahora hicieron Cafiero y Lozano. En 1987, cuando el PJ estaba lejos todavía del cambio de rumbo económico que fijó Carlos Menem, Jorge Matzkin, Oscar Lamberto y Diego Guelar, presentaron un dictamen alternativo al proyecto de presupuesto enviado al Congreso por Raúl Alfonsín. El incremento de gastos de esa propuesta fue tan brutal -con aumentos salariales y un plan de un millón y medio de viviendas- que Mario Brodersohn, por entonces secretario de Hacienda debió decir en el recinto: «Lo he estudiado y me parece que deja contentos a todos los sectores. Pero cuando proyectamos los resultados de su proyecto, la computadora nos indicó que el índice de inflación tendía a crecer hacia el infinito».

El gobierno, mientras tanto, deberá asegurarse de contener no sólo a los diputados propios sino también a los radicales.
Desde la UCR, que firmó el dictamen de presupuesto en disidencia, surgen nuevas objeciones al proyecto cada hora. Una de ellas será funcional a la tentación a gastar más: creen que el Ejecutivo discrimina a las provincias radicales a la hora de aprobar obras públicas en sus distritos.

Por eso es que hoy tendrán una minicumbre con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con una agenda de protestas pocas veces vista por lo extensa.

Angel Rozas se reunirá a las 11 en la Casa de Gobierno, acompañado de los presidentes de bloque Horacio Pernasetti y Carlos Maestro con el objeto de discutir el Presupuesto 2004, la reforma impositiva y al sistema previsional, la coparticipación federal, los superpoderes en el Presupuesto, las leyes fiscales el plan de obras públicas y, el tema más conflictivo, la forma en que se manejaron los fondos fiduciarios durante las campañas electorales en las provincias.

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