Ayer en Washington se emitió un comunicado del directorio del FMI relacionado con la Argentina. Por un lado, se autorizó el desembolso de u$s 310 millones al haberse aprobado (con algunos «waivers» o dispensas) el último tramo del miniacuerdo. Ese monto compensa pagos ya hechos por el país al organismo. Al mismo tiempo, en el mismo comunicado se calificó de «altamente lamentable» una conducta del equipo económico. Puntualmente, se refiere a una «equivocación» de Roberto Lavagna de haber suministrado información falsa sobre los planes de competitividad, lo que le permitió recibir otros u$s 310 millones el 20 de junio. Es lamentable, porque fueron los representantes de los 184 países miembros los que reprocharon la actitud de la Argentina. En este contexto, ayer llegó la misión del FMI como último intento para cerrar acuerdo.
Muy pocas veces un comunicado del directorio del Fondo Monetario expresa una crítica tan dura a un país miembro. Ayer se dio y fue en relación con una conducta de la Argentina, que fue calificada como «altamente lamentable» por el organismo. Probablemente, el presidente Néstor Kirchner, que sostiene que «no se firmará nada con el FMI que no podamos cumplir», no se lo haya informado al momento de su ocurrencia. Para medir bien la relevancia del tema, hay que considerar que esa calificación no es de Anne Krueger, por ejemplo, sino que la dieron directores que representan a los 184 países miembros (no sólo del Grupo de los Siete, algo que le hubiera servido al equipo económico para escudarse en que se trató de una represalia por no subir tarifas), con votos de países de todos los continentes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿Que sucedió? Simplemente que Roberto Lavagna el 20 de junio, al momento de la penúltima revisión de las metas del miniacuerdo, se «equivocó» e informó al staff del Fondo Monetario que sólo quedaban en vigencia tres planes de competitividad (fueron lanzados por Domingo Cavallo e incluían beneficios impositivas a diferentes sectores de la economía), cuando en realidad eran ocho los sectores que estaban alcanzados. Lo que parece un tema menor no lo es. Ocurre que, a esa fecha, Lavagna acumulaba una serie de incumplimientos del miniacuerdo y uno más le podría haber trabado el desembolso de 310 millones de dólares. Solicitaba «waiver» ya el ministro por la prórroga en la suspensión de las ejecuciones bancarias y la falta de avances en la auditoría de la banca pública, entre otras. Uno más podía amenazar el desembolso de los 310 millones de dólares.
La «equivocación» de Lavagna fue rápidamente detectada en Washington. Los estatutos del FMI requieren a los países miembros que provean información exacta, más cuando hay desembolsos de por medio. Esto es así porque es cada gobierno el que genera la información y es imposible que el FMI o cualquier otro organismo internacional se ponga a comprobar, por ejemplo, si es cierto que lo que se informa como recaudación total de impuestos o los dólares que realmente hay de reservas en el Banco Central. La palabra de cada país es sagrada en la información que se gira a Washington y por ello el enojo de todos los directores ante la violación argentina. En EE.UU., algunos recordaban, tras leer el comunicado del Fondo, el caso de la aftosa, cuando desde la Secretaría de Agricultura, en la gestión de Fernando de la Rúa, se ocultó el resurgimiento de la misma, para evitar sanciones.
Lo que sí ocurre en algunas oportunidades es que, de común acuerdo con un gobierno, el staff del FMI «mira para otro lado» cuando hay dudas sobre una medida o cómo computar un gasto realizado por el gobierno. No es este caso. La penalidad que establece el Fondo Monetario en estos casos es, como primera medida, que el país involucrado retorne los fondos recibidos merced a la información falsa suministrada.
• Lamentable
«El directorio ejecutivo tomó nota de la información proveída por las autoridades argentinas, explicando lo sucedido con el noncomplying purchase (desembolso recibido por un país que luego se encuentra que se hizo sobre la base de información incorrecta), lo que el directorio consideró como altamente lamentable. Sin embargo, los directores observaron que renovaron el compromiso de eliminar todos los planes de competitividad...» al tiempo que se le dio un «waiver» por el falso informe a Washington.
Ayer, Roberto Lavagna concurrió a la sala de prensa del Ministerio de Economía para anunciar las medidas que buscan impulsar la actividad económica. Obviamente, habló de las negociaciones con el FMI. Una cronista le preguntó por el «waiver» que recibió por los incumplimientos en los planes de competitividad. «¿Y? Lo que importa es que todo el (mini)acuerdo fue aprobado. Este fue uno de los 5 acuerdos que el país cumplió sobre 20 que fueron firmados.»
Dejá tu comentario