12 de octubre 2006 - 00:00

Discutible, pero hoy inevitable

La falta de gasoil reconoce varias causas, pero la más importante parece ser la fuerte diferencia entre el precio del mercado local, prácticamente congelado desde 2004, y la cotización internacional del petróleo. Las petroleras afirmaron por lo menos hasta ayer: «No se puede importar cuando por cada metro cúbico (1.000 litros) se pierden 200 dólares, aun con la excepción de impuestos que está vigente».

Según el gobierno, en cambio, las petroleras tienen excedentes de naftas que exportan a precio internacional y también se beneficiarían con el combustible para aviación cuyo valor no tiene limitaciones en vuelos internacionales y de cabotaje.

El razonamiento oficial es que con lo que venden a valor internacional, las empresas pueden compensar el quebranto por importar gasoil, y el negocio terminaría siendo rentable.

Pero las petroleras hasta ahora importaron poco gasoil: en mayo, Petrobras trajo un barco de 33.000 metros cúbicos, luego de que el ministro Julio De Vido se quejara casi formalmente ante su par brasileño, Repsol YPF completó ingresos por 200.000 metros cúbicos entre junio y setiembre, y Esso prometió una compra de unos 30.000 metros que estaría ya llegando al puerto.

En total, unos 266.000 metros cúbicos, bastante menos que los 800.000 que están exceptuados de impuestos, según una ley que el Congreso dictó en febrero. Ese volumen, incluso, podía subir hasta 20%, casi un millón de metros, a criterio del Ejecutivo. Esto sugiere que hubo un cálculo del gasoil que se necesitaba importar en relación con lo que se compró en el exterior en 2005, que llegó casi a 500.000 metros cúbicos.

Es de presumir que las petroleras estaban esperando alguna adecuación del precio en el mercado interno, y que como esto se sigue postergando, decidieron achicar pérdidas limitando la importación de gasoil. Una salida que se estaba estudiando es la producción de un gasoil con menos azufre y más precio para automovilistas, pero la iniciativa se frustró después de que Shell tomó la delantera, sin negociar previamente con el gobierno, y luego fue obligada a dar marcha atrás.

La situación tiene variantes: Repsol YPF, que es la empresa líder del mercado, refina mayoritariamente su propio petróleo, y en una situación similar se encuentra Petrobras, lo que considerando el negocio en conjunto les permite un importante margen de rentabilidad. La primera incrementó la producción en torno a 8% promedio, pero la segunda se mantuvo levemente por encima del año anterior.

Las refinadoras no integradas, Shell y Esso, tienen menor margen de ganancia en el país. La primera mantuvo la producción del año anterior; la segunda subió entre 7% y 8%. El presidente de Shell, Juan José Aranguren, dijo últimamente que su empresa produce «todo lo que puede con el petróleo que tiene», en relación con el crudo liviano con precio acotado para el mercado interno que les compra a las productoras que hay en el país.

  • Retenciones

    Por eso, antes de exigir el abastecimiento, el gobierno decidió ayer empezar a cobrar retenciones a la exportación al petróleo liviano tipo hydra, el de mejor calidad que se produce en el país y el de menos descuentos con respecto a la cotización internacional. Esa variedad, además, es usada especialmente por la refinería de Shell.

    La Resolución 776, publicada ayer en el Boletín Oficial, aplica impuestos a la exportación al petróleo, gas y derivados producidos en Tierra del Fuego, ya sea en el territorio o en el mar. Esos productos tenían un tratamiento diferencial con respecto al resto del país porque si se exportaban, no pagaban retenciones debido a la ley que crea un área aduanera especial para la provincia.

    La medida afecta, sobre todo, al consorcio que integran la francesa Total, la alemana Wintershall y Pan American Energy. Pero también a Sipetrol y Repsol YPF, que tienen dos áreas en Magallanes, y Apache, una empresa americana que recientemente le adquirió el área San Sebastián a Pan American Energy (BP y Bulgheroni).

    También vuelve a afectar la relación con Chile, porque el gas y sus derivados para producir propano y butano en Punta Arenas no pagaban retenciones, y ahora tendrán un impuesto de 45%.
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