El dólar cerró prácticamente el viernes al valor teórico estimado por el presidente del Banco Central Alfonso Prat-Gay apenas asumió en diciembre. Se ubicó en 2,81 pesos, pero sólo gracias a que hubo una fuerte intervención oficial -compraron u$s 91 millones-para que no cayera aun más. El Central seguirá interviniendo toda esta semana para frenar la baja de su cotización. Por un lado, exportadores se apuran a vender por el temor a seguir perdiendo con el retroceso de la moneda norteamericana. Pero el Fondo Monetario no avalaría que Prat-Gay siga emitiendo dinero para mantener al dólar en su actual valor. Especialmente si se toma en cuenta que para neutralizar el superávit comercial, el Central tiene que comprar u$s 1.000 millones por mes.
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La constante baja del dólar cada vez preocupa más al gobierno. De hecho, en las últimos días se intensificaron los contactos entre Economía y el Banco Central para acordar mecanismos que permitan contener la caída del tipo de cambio. Igual se espera que desde hoy el Central salga a intervenir en el mercado cambiario aún más activamente, dado que esa es la idea rectora en el organismo que comanda Alfonso Prat-Gay, tal como lo aseguró una fuente de esta institución.
Sucede que tras la jornada del viernes en los pasillos del Central se encendió una luz de alarma. Ese día del dólar cayó cuatro centavos y cerró a $ 2,81, niveles que no frecuentaba desde el 10 de abril del año pasado. Además, prácticamente se ubicó en el valor que Prat-Gay vaticinó para la divisa estadounidense en diciembre del año pasado, días antes de asumir al frente del Central.
Pero el dato que más preocupa es que la marcada baja se produjo pese a que el Central intervino con la compra de u$s 90,9 millones, el mayor saldo a favor en los últimos cuatro meses.
Claro que una mayor compra de dólares tiene como contrapartida una emisión de pesos, lo que pone en riesgo las pautas monetarias establecidas entre el Central y el FMI. De todas formas, es probable que este acuerdo se flexibilice en vista de un dato clave que esgrimen los técnicos Central: la expansión monetaria como consecuencia de la compra de dólares no generaría en los niveles que se está desarrollando inflación. Ello porque actualmente el multiplicador monetario en la Argentina es muy bajo, dado que los bancos prácticamente no otorgan créditos por la crisis que atraviesa el sector.
•Escepticismo
Sin embargo, los operadores son escépticos respecto a las posibilidades del Central de detener la caída de la divisa estadounidense más allá de un movimiento alcista transitorio. «Puede haber algún movimiento de rebote en el corto plazo, pero el largo plazo es difícil que se puede detener la baja dólar. Sobre todo teniendo en cuenta que para este año se espera un superávit comercial en torno de los u$s 16.000 millones», explicó Gabriel Sánchez, director del Departamento de Economía de la Fundación Mediterránea.
Por su parte, el economista Miguel Bein consideró que «el dólar sigue el mismo patrón de comportamiento de sobreoferta que desde hace varios meses. Lo que cambió ahora es que el Central disminuyó las compras en relación a la política que tuvo entre junio y diciembre». Además, Bein consideró «improbable que el FMI habilite un aumento tan fuerte de la expansión como lo ameritaría para mantener sin caer al dólar».
El principal factor que está arrastrando al dólar a la baja son las crecientes liquidaciones de los exportadores (en particular los agropecuarios, por ventas de cosecha gruesa). También influye la mayor demanda de pesos (y por lo tanto menor de dólares) tanto de bancos como particulares. En parte ello se apoya en cuestiones de incentivos fiscales, por caso, el impuesto al cheque que alienta las tenencias de efectivo.
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