11 de diciembre 2001 - 00:00

Dos escenarios para salir de la peor crisis

La corrida bancaria y el consecuente bloqueo de los depósitos tornaron cierta la posibilidad de que la Argentina devalúe el peso.

Si, pese a la crisis, el gobierno encuentra una solución para respetar la decisión de los inversores, esto sería el primer paso para lograr un crecimiento de la oferta de dinero y la consecuente baja de las tasas de interés.

Si, por el contrario, la autoridad monetaria cayese en la trampa de dejarse tentar por algunas propuestas que se han formulado, como transformar los depósitos de dólares a pesos -con el argumento de que «vivimos en la Argentina, nuestra moneda es el peso» y de que se puede encontrar alguna variante para que los tenedores de ahorros en moneda local no pierdan su poder adquisitivo-, el sistema bancario nunca podría recuperar el volumen de depósitos que necesita para financiar la actividad interna a tasas razonables.

No obstante, ante el problema planteado, dos escenarios podrían ser la salida para esta encrucijada:

Escenario 1:
el peso se devalúa en 50 por ciento y la nueva paridad va a 1,5 peso por dólar. El gobierno respeta los depósitos en dólares constituidos con anterioridad al 1 del corriente. Pero, como han tenido una ganancia, los grava con un impuesto de 20 por ciento o 30 por ciento. Como el ahorrista en dólares tiene un ingreso mayor que el ahorrista en pesos, no se siente tan defraudado y lo asume como medida de emergencia. Con respecto a los créditos, también se mantienen en dólares, pero sufrirán una quita también de 20 por ciento o 30 por ciento, ya que los altos intereses cobrados por los bancos y la necesidad de volver a un sistema financiero sin corridas lo justifica. Tanto acreedores como deudores en dólares soportan el empeoramiento de su situación relativa, haciéndose responsables de sus decisiones económicas y no el resto del público, como corresponde a una sociedad adulta, que administra premios y castigos para las decisiones económicas que toman los ciudadanos.

Escenario 2:
el peso se devalúa 50% (se repite 50 por ciento, porque es el porcentaje que equilibraría las operaciones con Brasil, en el Mercosur) y la nueva paridad va a 1,5 peso por dólar. El gobierno anuncia que se respetan los depósitos en dólares constituidos con anterioridad al 1 de diciembre y que la tasa de interés anual máxima permitida para esos depósitos será de 2 por ciento, la tasa de interés anual para los depósitos en pesos será libre.

• Estable

Esto apunta a estimular un comportamiento en los depositantes similar al que existe en Uruguay. En el vecino país los depósitos en dólares a plazos de 30 días reciben una tasa anual que fluctúa este año alrededor de 3 por ciento, mientras que los depositantes en pesos reciben un interés que varía en torno de la tasa de devaluación anual. Con lo cual la gente que busca que sus ahorros tengan una renta mayor juega con las variaciones de la tasa de interés y de la tasa de devaluación para obtener una renta mayor que la que recibe si deposita en dólares. Así el dinero mantenido en los bancos en pesos uruguayos no pierde su valor. De esta forma, el sistema bancario se torna estable y los bancos podrían abrir al otro día de la devaluación sin peligro.

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