13 de junio 2001 - 00:00

Dueño de Mediplan se quedó con SPM

Confirmado: a Omint se le cayó la compra de SPM, la empresa de medicina prepaga de The Exxel Group. Además, para sorpresa del mercado y en una operación relámpago, Julio Fraomeni -dueño de Ceprimed/Mediplan-se quedó con SPM luego de apenas un fin de semana de negociaciones.

Tal como adelantara ayer este diario, el 31 de mayo se había vencido el plazo que tenía Omint para abonar el saldo de precio por SPM, que había sido vendida en un monto cercano a los u$s 54 millones. Esa cifra incluía el pasivo acumulado de SPM, que a la fecha ronda los u$s 38 millones. Omint no habría conseguido atar un paquete de financiación que venía negociando con un sindicato de bancos, y optó por retirarse de SPM a pesar de que la «excursión» le causó una importante pérdida.

Es que la empresa propiedad de Juan Carlos Villa Laroudet venía operando SPM desde el 1 de enero de este año; durante este período habría capitalizado la empresa en u$s 10 millones, monto que deberá contabilizar como un pasivo irrecuperable.

Poco después de caerse la operación, Fraomeni -que había manifestado su interés en SPM durante el lapso en que el Exxel la ofreció, pero final-mente perdió con Omint-volvió a conversar con Jorge Demaría y Jorge Romero (los hombres designados por Juan Navarro para cerrar el «deal») y en apenas un fin de semana completaron un «due dilligence» que según los ejecutivos arrojó resultados satisfactorios para el comprador.

Así fue que en la madrugada de ayer se terminó de firmar los papeles de la transferencia; la nueva empresa reunirá unos 180.000 afiliados, de los que SPM aporta 153.000 y Ceprimed/Mediplan 27.000 (en números redondos).

La venta, esta vez, incluye a los sanatorios Trinidad Palermo y Trinidad San Isidro (conocido como Jockey Club), contrariamente a lo que había sucedido en la operación con Omint (sólo se traspasaba la clínica de la zona norte).

«Nosotros cometimos grandes errores en el manejo de SPM; nunca encontramos el management adecuado», dijo Romero a este diario. «Con Julio veníamos conversando desde hace tiempo; nos conocemos desde 1994; a pesar de eso, nunca quiso pujar contra Omint por SPM, pero cuando fracasó esa operación, era la alternativa lógica.»

Por su parte, este médico de 46 años, quilmeño, formado en Harvard e hincha de Quilmes (exhibe orgulloso una medallita con el escudo del club), fundó el Sanatorio Privado Quilmes en 1982, al que le agregó el Instituto Dupuytren (Belgrano y Liniers) en 1998; en el '99 adquirió al grupo chileno ECSA -del ex canciller Sergio de Castro-la prepaga Ceprimed/Mediplan.

A pesar de la enorme diferencia de afiliados (SPM quintuplica a Fraomeni), la facturación de ambas es bastante parecida: alrededor de
u$s 230 millones cada una. «Es que entre los dos sanatorios tenemos 350 camas; internamos a 3.000 pacientes por mes y por nuestros consultorios pasan 70.000 personas cada 30 días», dice Fraomeni.

Facturación

Con ambos Trinidad llegarán a las 550 camas, y facturarán cerca de u$s 460 millones anuales, cifra que aspiran mantener en 2001, «un año muy difícil, para consolidar, no para crecer», dice Fraomeni.

El empresario adelantó además que
sus marcas propias desaparecerán, y conservará las tres que englobaba SMP: Tim, Galeno y Life. «Ceprimed y Mediplan quedarían como planes de las marcas que compramos», dice. «No vamos a desvirtuar la esencia de los servicios, ni modificar el vínculo de los pacientes con los profesionales o las clínicas donde se atienden. Por eso vamos a conservar íntegras las cartillas de todas las empresas.»

Romero dice que la opera-ción constituye la salida definitiva del Exxel del negocio de la salud, algo que había adelantado el propio Navarro en un reportaje a este diario en diciembre de 1999. «El negocio no fue brillante, porque tuvo una TIR de 14 por ciento, contra el habitual 60 por ciento de los proyectos que encara el fondo, pero salimos bien y el año pasado tuvimos una ganancia antes de impuestos, amortizaciones y depreciaciones (EBITDA) de u$s 8 millones», se ufana. Fraomeni asegura que las 1.200 personas que trabajan en SPM «serán necesarias en esta nueva etapa: es que la gran reestructuración ya se había hecho antes de que entráramos».

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