1 de abril 2002 - 00:00

Duhalde consultó a Cavallo por nueva convertibilidad

Duhalde consultó a Cavallo por nueva convertibilidad
Eduardo Duhalde conversó con Domingo Cavallo hace una semana sobre la posibilidad de establecer un nuevo sistema cambiario combinando la convertibilidad con una facultad al gobierno para fluctuar el valor del dólar en más o en menos 15 por ciento. La charla telefónica entre el ex ministro y el Presidente, que no fue la única en los últimos tiempos (también se comunican Chiche Duhalde con Sonia Cavallo, pero por otras razones), se originó en el análisis de un proyecto ya presentado en Diputados por el ex cavallista Arnoldo Lamisovsky y que cuenta con la revisión técnica de Cavallo. No hubo definiciones en la conversación, pero llamó la atención el hecho de que en una semana de versiones cruzadas sobre el futuro del tipo de cambio el Presidente optara por escuchar una opinión externa al gobierno y nada menos que de boca de Cavallo, quien, por otra parte, sólo parece inquieto y apesadumbrado por sus problemas con la Justicia.

Todo comenzó con el proyecto que establece una nueva convertibilidad del peso con el dólar en una relación 2 a 1, complementado con una facultad al Poder Ejecutivo para modificar esa relación en no más de 15 por ciento hacia arriba o abajo.

• Chequeo

La idea rondaba el despacho de Lamisovsky desde hacía unos días. Pero el cavallista cordobés convertido en peronista no conseguía apoyo a la idea dentro del PJ, ningún diputado justicialista quiso acompañarlo con la firma, quizá por el miedo a oponerse al plan que lleva adelante Jorge Remes Lenicov.

Fue entonces cuando, vía mail, el proyecto llegó a Cavallo para un chequeo técnico. El ex ministro, obsesionado desde la renuncia de Fernando de la Rúa por los efectos de la salida de la convertibilidad, le dio el visto bueno inmediatamente. Lamisovsky, entonces, en soledad, dejó pasar unos días y presentó el proyecto sólo con su firma.

El hecho sucedió hace unos 15 días, y nadie en el Congreso o en el Ejecutivo le dio demasiada importancia. Pero, cuando comenzó a recalentarse el mercado del dólar, los peronistas comenzaron a recordar el pedido del diputado ex cavallista. Fue entonces cuando hicieron una revisión de la idea con una mirada más cari-ñosa que en la primera ocasión. Es más, radicales como Horacio Pernasetti y Angel Rozas también adhirieron a la idea de Lamisovsky.

Pocos días después, el proyecto llegó a manos de Duhalde, y hace una semana se produjo el contacto telefónico con Cavallo, sin que ningún integrante del equipo económico supiera del asunto.

El proyecto de ley presentado une dos conceptos en mate-ria de política monetaria:
la convertibilidad de la moneda con el dólar junto con la posibilidad de que el Ejecutivo devalúe hasta 15 por ciento más que el $ 2 a u$s 1 establecido en la hipotética nueva convertibililidad.

• Relación

Así, el proyecto firmado por Lamisovsky establece:

• «La relación de cambio entre el peso y el dólar estadounidense es la siguiente: un dólar estadounidense igual a dos pesos.»


• «Facúltase al Poder Ejecutivo Nacional a modificar la relación de cambio en más o en menos quince por ciento (15 por ciento).»

• «A partir del día 1 de mayo de 2002, los pesos podrán ser canjeados, ante el Banco Central de la República Argentina, por dólares estadounidenses en la relación de dos pesos por un dólar.»

• «El Banco Central de la República Argentina deberá, cada vez que venda dólares estadounidenses, retirar de circulación los pesos que ingresaron por el cambio. Asimismo, podrá emitir pesos para adquirir dólares estadounidenses al tipo de cambio fijado.»


• «Las reservas de libre disponibilidad del Banco Central de la República Argentina serán equivalentes a por lo menos ochenta y cinco por ciento (85 por ciento) de la base monetaria.»

Como fundamento de la idea, el ex cavallista había explicado, en su momento, que «la desconfianza por parte de los ahorristas, la recesión, el alarmante crecimiento de la pobreza, entre otros tantos males que afectan a la Argentina, no admiten errores ni demoras en el momento de tomar decisiones... Debemos asumir que tenemos una moneda sin valor constante, un peso no querido, no aceptado y cuya emisión genera inflación. Evidentemente, la solución no es la emisión de moneda o, lo que es peor, la creación de nuevos circulantes (patacones, LECOP, porteños, etc.). La Argentina no tiene opción:
establecer un anclaje del tipo de cambio es el paso fundamental para comenzar a ordenar la economía», explicó.

En medio de la peor semana del gobierno de Duhalde, antes de que las medidas tomadas hace 10 días por el Central surtieran algún efecto en el tipo de cambio y con una cotización rayando los $ 4 por dólar, estas ideas sonaron como música en los oídos de muchos peronistas en el Congreso, una buena cantidad de radicales y hasta integrantes del gabinete nacional. Por eso, en parte, es que tardó tan poco tiempo en llegar al despacho del Presidente.

• A tiempo

En su explicación, Lamisovsky advierte: «Estamos a tiempo, los activos y los pasivos monetarios existentes a la fecha nos permiten establecer un tipo de cambio convertible de u$s 1 = $ 2, facultando al Poder Ejecutivo nacional a modificar la relación de cambio en más o menos un quince por ciento (15 por ciento), por lo que el dólar podría fijarse, de considerarse. El anclaje del tipo de cambio en estos valores generaría confianza, el ahorrista volvería a tener tranquilidad en que la moneda conservaría su valor, sería rentable al exportador, y éstos, al no especular con una cotización de futuro más elevada, liquidarían de inmediato las divisas hoy retenidas»; este último, uno de los mayores dolores de cabeza del equipo económico.

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