21 de junio 2021 - 00:00

Ecolatina: llave para calma cambiaria es acuerdo con FMI

El Banco Central implementa una política de ancla cambiaria para ayudar a desacelerar la inflación en la previa de las elecciones. Mientras que el poder de fuego que acumuló con la recuperación de las reservas y el canje local le da mayores espaldas para intervenir sobre la brecha. Así, el Gobierno intentará sostener la pax cambiaria al menos hasta noviembre. La gran pregunta es qué pasará después. Un informe de Ecolatina consideró que la clave para sostener la estrategia oficial y evitar un salto devaluatorio está en el acuerdo con el FMI.

El análisis de la consultora asegura que la deuda con el FMI sería “el principal uso de reservas netas en los próximos meses”. “Si las autoridades lograran postergar los pagos a dicho organismo, la situación cambiaria tendría una perspectiva mucho más sólida -si, en el acuerdo, no se restringe el accionar del Banco Central, tal como se hizo en 2018-. Por el contrario, de mantenerse el calendario de pagos actual, el año próximo deberíamos afrontar vencimientos por más del doble de las reservas netas, algo imposible de realizar”, argumentó.

En 2020, Argentina tuvo un resultado externo positivo, como consecuencia de un superávit en el comercio de bienes, un saldo de servicios muy acotado (por la virtual desaparición del turismo internacional en pandemia), la reestructuración de la deuda y las restricciones al giro de utilidades y dividendos de las empresas. Así, el resultado de cuenta corriente representó un importante ingreso de divisas a la economía local (u$s3.000 millones). Para 2021, Ecolatina espera que este saldo vuelva a ser positivo, en una magnitud que dependerá de la evolución del precio de los commodities (que siguen en valores altos pese a la baja de los últimos días) y de la recuperación económica local e internacional.

Respecto del panorama global, la firma estimó que los socios comerciales de Argentina crecerán en 2021, lo que aumentaría la demanda externa. Por el lado de las importaciones, aunque crecerán respecto del año pasado, no alcanzarán valores que pongan en riesgo al superávit comercial luego de tres años de recesión.

Adicionalmente, no hay grandes pagos de intereses programados para 2021 y el giro de utilidades y dividendos seguiría restringido. Por último, aunque la competitividad argentina se erosiona rápidamente con el avance de la inflación, se espera que las monedas de países vecinos (particularmente el real brasileño) también se aprecien frente al dólar. Esto golpearía su competitividad y le daría aire al Gobierno. Por lo tanto, según Ecolatina, la economía real no traerá motivos para que el dólar oficial se acelere en el corto plazo.

“La situación cambiaria dista de ser extrema: habrá ingresos de divisas mayores a los egresos en 2021 en el mercado oficial y la situación fiscal está en camino a corregirse. No obstante, la sostenibilidad de la estrategia dependerá de despejar el horizonte de vencimientos internacionales de los próximos años: sin un acuerdo con el FMI que ayude a descomprimir los pagos será difícil mantener la calma”, señaló Ecolatina.

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