Hasta el momento, el paquete fiscal con el que Estados Unidos busca hacer frente a las consecuencias del coronavirus asciende a más de u$s 2,3 billones. Entre las principales medidas, el plan de rescate establece transferencias directas de u$s1200 a las personas, préstamos con tasas de interés al 0% para empresas de menos de 500 empleados, refuerzo de los seguros de desempleo, y fondos para el sistema de salud. Fue a fines de marzo cuando Donald Trump aprobó el paquete de estímulo fiscal más grande de la historia del país (tres veces al implementado en 2008).
EE.UU. aplicó un paquete por u$s2,3 billones
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El coronavirus golpeó de lleno, tanto sanitaria como económicamente al país norteamericano, que se acerca a las 100.000 muertes y que, según una estimación de The Washington Post, para fin de mes más de 41 millones de personas van a haber pedido el seguro de desempleo en las últimas diez semanas. Según calculó el centro Economic Policy Institute, al menos 16,2 millones de personas se quedaron sin cobertura médica cuando perdieron su trabajo.
En ese escenario, Trump declaró que la reactivación de la economía y la creación de puestos de trabajo es su prioridad -especialmente teniendo en cuenta que hay elecciones en noviembre-. Es así que en las últimas semanas se observó la apertura en distintos estados, de hecho el fin de semana pasado las imágenes de playas y parques repletas de gente, pese a que especialistas sanitarios advirtieron que la curva de contagios continúa en ascenso.




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