EE.UU. prohibiría la carne argentina
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El proyecto anticarne argentina llega a Capitol Hill con un timing perfecto.
Desde el lado de los intereses sectoriales, el lobby ganadero estadounidense en el Senado había logrado congelar en mayo la resolución por la cual el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) « regionalizaría» a la Argentina para la importación de carnes. Mediante esta resolución, la Patagonia argentina (sin brotes de aftosa desde 1976) tendría vía libre para introducir carne vacuna, ovina o porcina enfriada, congelada o procesada al mercado norteamericano. Una vez adentro con carnes patagónicas, el siguiente paso sería la suma progresiva de otras regiones argentinas libres de aftosa.
En la Cámara alta norteamericana, los argumentos esgrimidos por las comisiones de Comercio Internacional y de Agricultura para impedir la resolución fueron la escasa confiabilidad de la Argentina en materia sanitaria (se recuerda el episodio del brote de aftosa en 2001, negado por el ministro de Agricultura radical Antonio Berhongaray) y en el cumplimiento de envíos (debido a la errática política del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en cuanto a cupos de exportación). Pero también la Ley anticarne argentina es oportuna para los tiempos electorales de Estados Unidos. La promueven legisladores de estados que pueden definir la votación presidencial del próximo 8 de noviembre: Nueva México, Dakota del Sur y Colorado.
Si bien la Argentina tuvo en 2007 7% de la exportación mundial de carne ( Estados Unidos 8,6% y Brasil, 31,9%), el país del Norte sólo permite el ingreso de carne procesada (cocinada) de origen argentino. Apenas 5.351 toneladas en la primera mitad de 2008, y por un valor de u$s 4.560 por tonelada. Bien lejanos de los u$s 14.870 por tonelada de carne enfriada sin hueso que se le vende a Alemania. Un tipo de producto que, por ahora, pareciera nos tenemos que olvidar de llevar a Estados Unidos.




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